¿TE GUSTARÍA COLABORAR EN MEDIACIÓN MONTERREY?

¿TE GUSTARÍA COLABORAR EN MEDIACIÓN MONTERREY?
Interesados comunicarse a: drjosebenitoperezsauceda@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Criado Inchauspé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Criado Inchauspé. Mostrar todas las entradas

1803. La Mediación confía su impulso a la futura ley de eficiencia procesal

Se celebra el Día Europeo de la Mediación en un contexto de baja implantación de este medio alternativo para solucionar los litigios.
Se celebra el Día Europeo de la Mediación. A pesar de las múltiples ventajas de este medio de resolución de controversias —reduce la litigiosidad evitando llegar a juicio, ahorra costes y es más rápida para llegar a una solución— el desconocimiento entre la población y entre muchos profesionales hace que este método todavía no tenga la importancia en otros países de Europa.
Tras más de diez años de regulación legal de la mediación, Fernando Bejerano, director de Defensa, Normativa y ADRs del Colegio de la Abogacía de Madrid, considera que “la falta de difusión por parte de las Administraciones Públicas y de los propios operadores jurídicos hace que sea desconocida para la inmensa mayoría de las personas” que quieren resolver un conflicto.
Sin embargo, a pesar de la falta de cultura para resolver los conflictos fuera de los tribunales, “la mediación ha llegado para quedarse y sigue avanzando, aunque de forma lenta”, asegura Ana Criado, presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores.
Poca implantación
Las medidas legislativas no han servido para impulsar la mediación a pesar de su ventajas: el tiempo medio de un litigio en España es de 560 días frente a los 50 en la mediación y el coste medio de un procedimiento judicial para la Administración es de 8.000 euros, en la mediación es de 1.833 para las partes, según la Cámara de Comercio de España.
La Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles, en vigor desde julio de 2012, no ha logrado desarrollar la potencialidad de este sistema, que tiene más arraigo en el derecho de familia y laboral, pero no cala en el derecho civil y mercantil. El Informe de la Comisión al Parlamento Europeo sobre la aplicación de la Directiva de Mediación Civil y Mercantil de 2008 evidencia la falta de una cultura mediadora en algunos Estados miembros.
La futura ley de eficiencia procesal, todavía en tramitación en el Congreso de los Diputados, una vez aprobada “supondrá un impulso definitivo a la mediación empresarial, al establecer la negociación previa como un paso obligatorio antes de acudir a la jurisdicción ordinaria”, asegura Rafael Catalá, presidente del Centro Español de Mediación.
Más escéptica con la futura ley es Ana Criado quien censura que “para colmo de males añade la figura de tercero neutral, que no se sabe bien lo que es. El tercero imparcial ya existe y es el profesional de la mediación”. El mediador, como tercero neutral, acompaña a las partes en conflicto para que encuentren la solución más beneficiosa.
Para Catalá, la solución para potenciar la mediación pasa por hacer “mucha pedagogía porque muchos empresarios e incluso abogados no conocen en profundidad las ventajas de la mediación” pero también es imprescindible que “los poderes públicos guíen a los ciudadanos hacia este mecanismo, con medidas como la mediación obligatoria”.
Litigios desviados
Ante la falta de datos sobre la actividad de los 8.183 mediadores e instituciones registradas, hay que acudir a la información del Consejo General del Poder Judicial. La mediación intrajudicial, que tiene lugar una vez que una de las partes en conflicto ha interpuesto la correspondiente demanda, ha permitido que en 2021 los juzgados de primera instancia e instrucción derivaran 3.287 asuntos de familia a la mediación, un 17% más que los tramitados en 2020.
También tiene un notable desarrollo en el campo del derecho laboral con 2.600 casos derivados por los juzgados de lo social a la mediación durante 2021, un 18% más que el año anterior. Además, los servicios de mediación arbitraje y conciliación laboral de las diferentes comunidades autónomas han tramitado en los tres primeros trimestres de 2022 un total de 264.677 conciliaciones individuales.
Sin embargo, la mediación intrajudicial en los ámbitos civil y mercantil no tiene el mismo seguimiento ya que en 2021 sólo se derivaron por los juzgados 912 asuntos, un 16% más que en 2020.
En total, los asuntos derivados a mediación en 2021 fueron 6.893, lo que supuso el 0,1% de los litigios que entraron en los tribunales y juzgados durante ese año (6.273.090).
Más de 20,000 Mediadores
Registro. En el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia hay 8.183 mediadores inscritos. Si la futura ley de eficiencia procesal recogiera que la inscripción en el registro fuera obligatoria “habría más de 20.000 inscritos”, según Jesús Lorenzo Aguilar, director general de la Asociación Española de Mediación.
Abogacía. El Colegio de la Abogacía de Madrid cuenta con el Centro de Resolución de Conflictos, mediaICAM, para fomentar la mediación como otra forma de acceso a la justicia. Entre 2012 y 2022 han tramitado 5.380 expedientes de mediación. Más de 9.000 ciudadanos han sido informados acerca de la mediación como mecanismo de solución de conflictos y más de 8.000 alumnos han recibido formación específica.
Notarios. La Fundación Signum del Colegio Notarial de Madrid, la decana, tiene un equipo de 66 mediadores, de los cuales 32 son notarios. La Fundación Notarial para la Mediación y el Arbitraje Solutio Litis (Valencia) reconoce que la mediación “no termina de encajar”. La Fundació Mediació (Barcelona) destaca que en Cataluña para que una demanda se admita, en algunos casos, se ha de “acreditar la asistencia a la sesión previa de mediación”.
Cinco Días. El País. com. España. 18/01/23
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2023/01/18/legal/1674062818_716530.html

La cordial separación de los López

297 juzgados españoles impulsan la mediación para que las parejas lleguen a acuerdos en separaciones y divorcios. La práctica ha aumentado casi un 70%
 “Quiero que reconozcas que además del trabajo, la casa siempre ha sido cosa mía”, dice Ana, de 55 años. “Y yo llevo toda la vida levantándome a las cinco de la mañana para mantener el negocio familiar”, contesta Luis, de 57. Los López (nombres ficticios) se están separando. Dos décadas compartidas han podido con su matrimonio. Pero en lugar de ser sus abogados los que defienden sus intereses, lo hacen ellos mismos: han acudido a mediación familiar para resolver sus diferencias. Una psicóloga y una abogada tratan de guiar su conversación para que logren entenderse a pesar de la tensión del momento y el difícil trance que están pasando.
El escenario es una sala luminosa de una segunda planta de la calle Goya, en Madrid. La pareja se sienta en círculo con la psicóloga y la abogada. En una pizarra de papel se van concretando los miedos de cada uno, las esperanzas, los conflictos, los acuerdos a los que se va llegando, quién va a pagar qué... cada avance queda recogido como punto de partida para las siguientes sesiones.
El de los López es un caso relativamente sencillo y las mediadoras confían en que el acuerdo se logre en el siguiente encuentro. Sus hijas son mayores de edad y no hay muchos bienes que dividir. Es triste, como cualquier ruptura, pero ambos han llegado al proceso con una actitud de respeto y sin reproches. No siempre es tan fácil. Otras veces hace falta una catarsis emocional y que la pareja se diga todo lo que siente para poder continuar. “Es un proceso que puede ser duro”, dice María Quero, psicóloga y mediadora que atiende a los López en la primera sesión para pactar el divorcio. “En las sesiones suele haber lágrimas, reproches, incluso gritos. Pero también se van acercando posturas”. El objetivo siempre es el mismo: lograr separaciones civilizadas, respetuosas, que culminen con acuerdos con los que ambos se sientan razonablemente satisfechos. Y que los protagonistas de los acuerdos no sean los abogados sino los que mejor conocen sus necesidades: la propia pareja.
La mediación familiar está en auge. Actualmente se aplica en 297 juzgados españoles. De los 100.437 divorcios, separaciones o nulidades que hubo en 2013 —último año del que hay datos disponibles—, 5.116 pasaron por mediación, según el Consejo General del Poder Judicial; un crecimiento del 67% con respecto al año anterior. Estos datos solo se refieren a la mediación intrajudicial, la que se lleva a cabo por recomendación de un juez. En la extrajudicial, que se inicia por decisión de las partes —que prefieren acudir a un mediador que contratar a uno o dos abogados—, es más difícil recopilar datos porque no están centralizados. Pero las asociaciones y despachos privados aseguran que la mediación familiar es un boom. “En los dos primeros meses de 2015, en Mediación Siglo 21 hemos aumentado las consultas un 350% con respecto al año pasado”, asegura María Quero. Desde la Asociación Española para la Mediación (Asemed) calculan que en España se realizan, en total, 10.000 mediaciones anuales.
Los López siguen avanzando en su sesión. “Nuestra relación se ha deteriorado, pero hemos compartido mucho”, dice Luis en tono conciliador. Las dos hijas de Ana y Luis todavía no conocen las intenciones de sus padres. “¿Cuándo se lo vais a contar?”, pregunta la mediadora Quero. “La pequeña [23 años] se lo imagina; se lo diremos más adelante”, anuncia la madre. En mediación se tratan todos los temas que afectan a la pareja: fotos, muebles, hijos, mascotas o emociones. “Queremos que lleguen a un acuerdo por sí mismos y que se enfrenten a sus problemas”, apunta Quero. Los López no terminan de llegar a acuerdos con el pájaro que comparten. “Lo cuido yo”, dice Ana. “Sí, pero después de haberte cargado a los tres anteriores”, replica él con sorna.
Horas antes que los López, pasó por esa misma sala otra pareja en proceso de divorcio y con dos hijos menores. Llevaban tres meses sin hablarse; sus comunicaciones las habían realizado sus abogados. “Ha sido una sesión dura”, cuenta Yolanda Ramírez, abogada y mediadora. “Cuando la única relación que se establece es vía judicial, todo es más áspero y agresivo”, opina. “Al crear un entorno más cálido y menos jurídico, las personas expresan mejor sus inquietudes”, añade Quero.
Tras casi una hora tasando sus propiedades; calculando sus ahorros, mencionando los miedos a los que se enfrentan y dando pinceladas sobre la vida que han compartido, los López han hecho avances. “¿Quieres algún CD?”, pregunta él, melómano empedernido. “Los de Nino Bravo, que sabes que me encantan”, contesta ella. “La mediación se ha aplicado de toda la vida, pero la abandonamos. La figura de los sabios de la tribu es mediación”, apunta Ana Criado, presidenta de la Asociación de Mediadores de Madrid.
Ha pasado una semana, y Ana y Luis acuden a su segunda cita. Llegan juntos. “Vamos a registrar los acuerdos. Y ver si ha surgido alguna complicación”, les dice Yolanda Ramírez. “Lo tenemos todo bastante claro”, reconoce Ana. Para muchos profesionales, que las partes tomen el control de la ruptura tiene mucho que ver con el éxito de la mediación. La economía es otra de las causas. Un divorcio puede costar entre 400 y 3.000 euros. La mediación pública es gratuita mientras que una sesión privada oscila entre 40 y 150 euros la hora.
“Normalmente, para llegar a un acuerdo en un divorcio se necesitan entre 6 y 10 sesiones”, dice Quero. Los López parece que van a sellar sus diferencias en tres encuentros; tienen casi todo cerrado. Cuando llega el día de la firma, los sentimientos vuelven a aflorar. Parece que se da un paso atrás. Pero el acuerdo llega a buen puerto. La separación es triste, pero, dentro de la tristeza, creen que lo han hecho de la mejor manera posible.
Impulsos legislativos
“Es una manera más humana de enfrentarse a los problemas”, opina Ana Criado, presidenta de la Asociación de Mediadores de Madrid (AMM). La mediación es una medida que podría ayudar, además, a aligerar el colapso de los juzgados. En 2012 se aprobó la Ley de Mediación Civil-Mercantil, que se aplica a otras modalidades además de a la mediación familiar. Actualmente, el Ejecutivo trabaja en el anteproyecto de ley de corresponsabilidad parental, que incluye la mediación entre sus opciones. Los mediadores consideran, a pesar de los avances legislativos, que no existe el apoyo institucional suficiente.
Mientras tanto, Cataluña acaba de hacer la mediación obligatoria en separaciones altamente conflictivas con menores afectados. Se trata de un proyecto piloto. “Y, en Italia, antes de iniciar un proceso judicial es obligatorio acudir a una sesión informativa de mediación”, apuntan desde la Asemed. Esta asociación, junto con varios colectivos, está impulsando una iniciativa legislativa popular para que ocurra lo mismo en España. Ahora buscan recoger medio millón de firmas para que se discuta en el Congreso.
Cifras y acuerdos
En España, se rompe un matrimonio cada 4,7 minutos, según el INE. En 2013 hubo 100.437 sentencias de nulidades, separaciones y divorcios, un 0,8% más que el año anterior.
El 75,8% de los divorcios y separaciones que ocurrieron en 2013 fueron de mutuo acuerdo, según el INE.
Los conflictos afloran en cuatro de cada seis divorcios españoles, según Fundación Filia.
La Ley de Mediación de 2012 reguló la práctica, que entre 2012 y 2013 casi se duplicó.
Un divorcio exprés acordado cuesta entre 400 y 600 euros. Si intervienen abogados, entre 900 y 1.200 euros. Si hay un contencioso, entre 1.200 y 3.000 euros.
“Siete de cada diez casos de mediación acaban en acuerdo”, dice la psicóloga María Quero según las cifras que maneja el sector. Un 49% de los casos de mediación intrajudicial que se hicieron en España en 2013 acabaron en acuerdo, según el Consejo General del Poder Judicial.
Pablo León. Elpaís.com. Madrid, España. 08/04/15

1225. Los Mediadores no existimos

Madrid, España. Igual esta frase parece bastante contradictoria, cuando este artículo se publica hoy, 21 de enero, con motivo del día de la mediación, pero la verdad es que desgraciadamente la realidad es ésta.
Les explico. En muchos foros profesionales, jurídicos, psicológicos, centros, reuniones, seminarios, talleres, programas de televisión, artículos periodísticos etc… se habla de mediación, procesos de mediación, ámbitos de la mediación, ley estatal de mediación etc.. Todo esto está muy bien y nos beneficia, sin embargo por mucho que releo, agudizo el oído y pongo mis cinco sentidos en ello, jamás oigo nada sobre nosotros: los mediadores. Por lo que estoy llegando a la triste conclusión de que para los organizadores de seminarios, talleres y encuentros, para la Administración local, autonómica y/o estatal, por no hablar de ciertos colegios profesionales, para los periodistas, etc.. LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS. Y cuando digo que no existimos, me estoy refiriendo a ese espacio que nos corresponde como profesionales debidamente cualificados para ejercer la mediación.
Bueno, como siempre hay excepciones. Sí que existimos para ciertos “piratas formadores” que se están lucrando a base de vender cursos de mediación “no presenciales”, sin apenas clases prácticas, pero que son capaces de convencer a los pobres incautos que les contratan, de que se van a “forrar” con la mediación, e incluso prometen su inscripción una vez finalizado el curso en “supuestos listados legales”. También existimos para más centros de formación y curiosamente, para los notarios que han creado incluso una fundación de mediación y arbitraje. Bueno, existen ellos “transformados” en mediadores, no se sabe muy bien cómo, porque su formación todavía es un misterio (lo cual no significa que sea mala), y ahí están…
La tan esperada Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, en su artículo 11.2 dice “El mediador deberá estar en posesión de título oficial universitario o de formación profesional superior y contar con formación específica para ejercer la mediación, que se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas, que tendrán validez para el ejercicio de la actividad mediadora en cualquier parte del territorio nacional.”. El borrador del futuro reglamento que desarrolla la ley citada, dice que a formación específica del mediador será de 50 horas. Además el mediador deberá realizar actividades de formación continua al menos cada 5 años, con una duración mínima de 20 horas.
¿Entienden ahora el motivo del título de este artículo?
El mediador y su formación, son la clave para que esta Ley funcione, y cumpla con el objetivo principal que al Ministerio de Justicia le interesa: “desatascar los juzgados” (buceando por Internet, la formación que se ofrece a los fontaneros no baja de 100 horas, llegando alguna de ellas hasta 730 horas. Lo cual a una le hace pensar que en esta país, las tuberías y las calderas son más importantes que las personas).
Los mediadores entre otras muchas acciones hemos reclamado, escrito, montado una plataforma, pero nuestros mensajes: “calidad en la formación” “cien horas mínimo de formación en mediación, con una parte importante presencial y practica”…. no han calado, y no han calado porque desde los ministerios de justicia, economía y educación, que son los artífices de la ley y del reglamento, nos han mirado pero no nos han visto, nos han oído pero no nos han escuchado. No han asimilado nuestro mensaje porque a pesar de que la primera ley de mediación familiar se publicó en este país en Cataluña en el año 2001 ¡¡¡LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS!!!.
Estamos perdiendo el protagonismo de nuestra profesión, el valor de la misma y sobre todo: el lugar que nos corresponde. En cuanto se publique el reglamento cualquier persona con un “cursito de 50 horas” podrá ejercer como mediador, y “facilitar la labor a los juzgados”.
Los mediadores ejercemos una actividad profesional independiente, somos los que obramos la magia de la mediación. Somos, después de las partes que intervienen en el proceso, y siempre detrás de ellas, los protagonistas de la mediación. Somos los que empatizamos, creemos en las personas que acuden a nuestras consultas, les empoderamos, y creamos un espacio seguro dónde las partes en conflicto pueden expresarse con seguridad y libertad, y con ello llegar a acuerdos consensuados. Actuamos con imparcialidad y objetividad. Equilibramos desequilibrios. Favorecemos la comunicación. En resumidas cuentas conducimos, soportamos y creamos el proceso de mediación.
¿Y cómo lo hacemos? Con rigor, esfuerzo y profesionalidad. Es una profesión que debe aprenderse, recibiendo una formación especializada de calidad. No se puede ser mediador por una mera inscripción en un registro nacional de mediadores (que ni siquiera va a ser obligatoria), ni por el aval de un seguro de responsabilidad civil. Una persona que se autodenomina mediador, trabaja en ello y cobra por ello debe ser un profesional debidamente formado.
Desgraciadamente no hemos sabido transmitir el orgullo, la responsabilidad y el honor que supone ejercer una profesión como la nuestra. Finalmente seguimos sin existir.
Ana Criado Inchauspé. Presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores
Ana Criado Inchauspé. Laweypress. 21/01/13

1051. "Los abogados deberían evitar ver al mediador como enemigo”: Ana Criado Inchauspé

Madrid, España. Licenciada en Derecho y Mediadora por la Universidad Complutense de Madrid con mención de honor, Criado Inchauspé es Mediadora del Servicio Municipal de Getafe desde 2008, realizando mediaciones vecinales, familiares e intrajudiciales. Ha ejercido la docencia en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Internacional de Andalucía, el Instituto Superior de Economía y Derecho, el Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Madrid y el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
Actualmente es Presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores y Presidenta de la Plataforma para la colaboración en la Legislación Estatal de Mediación.
¿Cuáles son sus expectativas respecto a la nueva Ley de mediación?
La nueva ley de mediación ha generado de nuevo una gran expectación entre los mediadores. Por un lado da un empuje definitivo a nuestra actividad profesional y por otro permite desjudicializar muchos conflictos devolviendo la responsabilidad de resolverlos a sus protagonistas. Sin embargo para que funcione debe hacerse bien, y para ello el Ministerio de justicia tiene que trabajar y consensuar con los diferentes sectores implicados en tres temas fundamentales:
• la definición de la mediación,
• el estatuto del mediador
• y la eficacia jurídica del acuerdo.
¿Cuál es la situación de la mediación en España? ¿Ha habido alguna evolución en los últimos años?
Desde que en el 2001 Cataluña publicara la primera ley de mediación familiar en España, hasta marzo de 2011 fecha en la que Cantabria promulgó su ley de mediación familiar, 13 comunidades autonómicas han desarrollado sus propias leyes de mediación familiar.
El interés de la administración crece, y el de los jueces también. En los últimos tres años varios decanos de juzgados de España han firmado acuerdos de colaboración con Ayuntamientos, para derivar a los servicios de mediación municipales, no sólo mediaciones familiares sino también juicios de faltas.
A lo largo de 2011 se ha llevado a cabo un Proyecto Piloto de Mediación Civil Intrajudicial, en el Juzgado de Primera Instancia nº 73 de Madrid, galardonado con los Premios a la Calidad de la Justicia que concede el Consejo General del Poder Judicial, en la categoría Premios 2011 a la Justicia Más Accesible.
La evolución ha sido pues ascendente y recibida con gran satisfacción por todos: los usuarios de la justicia, los jueces, la administración de justicia y por supuesto los mediadores.
¿Qué hace falta para que la mediación civil y mercantil se haga un hueco en nuestro país?
Necesitamos una implicación de todos los agentes sociales:
• el Ministerio de justicia: con una Ley que sea realista y dotada de un presupuesto;
• los abogados: para que utilicen la mediación lo más posible y no vean a los mediadores como enemigos;
• los jueces: verdaderos propulsores de la mediación y beneficiarios de ella, deben derivar sin miedo a mediación cuando así lo estimen pertinente;
• la población en general: que entienda que la justicia es un fin último al que acudir, no el principio de todo, y por supuesto los mediadores que también deben adaptarse a los nuevos tiempos.
¿Cuál debe ser el perfil de un mediador?
Un mediador es un profesional con una formación de origen diverso (abogado, psicólogo, trabajador social, etc...) que luego recibe una formación específica en mediación. La mediación es una actividad profesional diferente a la de origen, en la que el mediador debe tratar los asuntos y las personas que llegan a su despacho con imparcialidad, neutralidad y objetividad.
Asociación Europea de Arbitraje.org. 10/01/12

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel del Día Internacional de la Paz

Mediación. Temas selectos

Cultura de Paz y Mediación

Negociación

Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda
Métodos Alternos de Solución de Conflictos: Justicia Alternativa y Restaurativa para una Cultura de Paz por José Benito Pérez Sauceda

Mediación Monterrey

Mediación Monterrey

Mediación Monterrey. Por una regia y pacífica solución. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda. Mediación Monterrey desde 2008.

Comparte Mediación Monterrey en tus redes sociales.

Comparte Mediación Monterrey en tus redes sociales.
Mediación Monterrey Twitter: https://twitter.com/MediacionMty y Mediación Monterrey Facebook: https://www.facebook.com/mediacion.monterrey

Participa en la sección "Opinión"

Mediación Monterrey

Mediación Monterrey