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La Mediación busca el “tercer lado” en conflictos educativos

- El Centro de Mediación Interdisciplinaria organizó un taller en donde se trabajarán los conflictos escolares; Está pensado para la comunidad educativa y padres
Tomando la definición del antropólogo William Ury, los mediadores en Paraná están hablando del “tercer lado” para resolver los conflictos que se generan en las escuelas. El especialista estadounidense escribió en su libro Alcanzar la paz: Diez caminos para resolver conflictos en la casa, el trabajo y el mundo (Argentina, Paidos; 2000): “El tercer lado es gente (de la comunidad) que, usando un cierto tipo de poder (el poder de los pares) desde una cierta perspectiva (una base común), en respaldo de un determinado proceso (diálogo de no violencia), apuntan a un cierto producto (un triple triunfo)”.
Desde esta mirada la mediadora Eugenia Collado y el mediador Emilio Ruberto realizarán un taller de Mediación Educativa, el miércoles a las 18 en el salón del Colegio de Martilleros (Santa Fe 434).
El título del encuentro es Conflictos Educativos y se preguntan “¿Cómo trabajarlos?”. Los mediadores tienen experiencia porque ya actuaron en conflictos en donde estuvieron involucrados estudiantes, docentes y el personas de maestranza, por ejemplo.
Collado y Ruberto pertenecen al equipo de Mediación Educativa que trabaja en el Centro de Mediación Interdiciplinaria (Cemid). Ambos impulsan “los cuatro pilares de la educación” que planteó la Unesco en el informe sobre la Educación del siglo XXI dirigida por Jacques Delors: “Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser”.
En base a la convivencia tratarán temas puntuales: “Diálogo, violencia, acuerdo, insultos, bullying, encuentro y discriminación”.
Los organizadores, que enmarcaron la actividad en las Tardes de Miércoles del Cemid están convencidos de que pueden aportar a la convivencia en las escuelas.
“En las instituciones educativas los problemas son entre las personas y hay que reparar los vínculos”, reflexionó Ruberto.
“Cuando hay un conflicto el único que tiene que intervenir es el mediador, porque está preparado, si interviene alguien que no tiene las herramientas adecuadas puede llegar a agravar el conflicto”, advirtió Collado.
Soluciones
En el Cemid recibieron consultas de los directivos de algunas las escuelas que tuvieron inconvenientes con los estudiantes que ingresan a la Secundaria.
“Antes eran los de 5º (o 6º) año y ahora son los que entran. Absorbidos por el sistema (educativo) descarrilan”, reconocieron los especialistas. En ese caso arman un taller arancelado de cinco clases para mediar con los estudiantes y se aplican técnicas de mediación para que los adolescentes se conozcan dentro de un marco conceptual.
Estos últimos años se generaron choques entre bandas juveniles que nunca se vieron en sus vidas, pero que se fueron provocando a través de Facebook o Twitter.
Este es el claro ejemplo de que la problemática en las escuelas va cambiando. Ingresaron otros factores que modificaron las reglas de la sociedad, por lo que se vuelve necesario seguir buscando herramientas.
Ejemplos
*Los mediadores trabajaron un caso en donde los estudiantes se estaban agrediendo y el docente intervino para separar. El problema se agravó porque el mayor respondió a una agresión que recibió y los dos grupos se volvieron en su contra.
* A mediados de marzo un adolescente de 13 años acompañado por un grupo de personas prendió fuego la rectoría de una escuela. El incendio se generó a las 7 y los testigos reconocieron que a esa hora, los integrantes del grupo que actuó de forma anónima había estirado la madrugada mezclando alcohol y pastillas.
A este caso, que se generó con un chico que está afuera del establecimiento, todavía se le está buscando una solución. La provincia tiene una ley que deberá entrar en vigencia
La provincia de Entre Ríos tiene la Ley Nº 9.655 que estableció el Programa Provincial de Prevención de Violencia Escolar, cuyo autor fue el exdiputado provincial Raúl Patricio Solanas en 2005 y que nunca fue aplicada.
En el artículo 2 señala que la autoridad de aplicación será el Ministerio de Gobierno, Justicia, Educación, Obras y Servicios Públicos, a través del Consejo General de Educación (CGE).
En el artículo 7 la ley indica: “La Dirección Departamental de Escuelas procurará desarrollar actividades de formación de mediadores escolares a seleccionar entre los alumnos del segundo y tercer ciclo de la Escuela General Básica y del Polimodal; con aptitudes para actuar ante la demanda espontánea y directa en aquellos conflictos que se puedan suscitar en el ámbito escolar”.
En forma paralela el CGE mantiene la implementación del programa para la convivencia educativa Enredarse, en consonancia con el Plan Nacional de Mediación Escolar que es impulsado como política pública.
Adelanto
“El Programa Nacional de Mediación Escolar, que se inscribe en el marco de la educación para la democracia, en la paz y en los derechos humanos, tiene como principal objetivo trabajar sobre nuevas estrategias para atender a la creciente conflictividad en la convivencia escolar. Busca promover condiciones que posibiliten el aprendizaje de habilidades para la vida, definidas como capacidades que permiten afrontar los desafíos de la vida cotidiana”, anunciaron desde el Ministerio de Educación de la Nación.
Lavoz901.com.ar. Entre Ríos, Argentina, 23/03/15

1134. Roger Fisher (1922-2012)

Boston, Estados Unidos. Roger Fisher ’48, a pioneer in the field of international law and negotiation and the co-founder of the Harvard Negotiation Project, died on August 25, 2012. A professor at Harvard Law School for more than four decades, Fisher established negotiation and conflict resolution as a single field deserving academic study and devoted his career to challenging students and colleagues alike to explore alternative methods of dispute resolution.
Harvard Law School Dean Martha Minow said: “Harvard Law School has been profoundly privileged to count Roger Fisher as a treasured colleague, teacher, and leader; the countless problems he solved, lives he changed, and negotiations he led or inspired are an awe-inspiring legacy.”
Through analysis and writing, Fisher’s work laid the foundation on which much of the field of negotiation and conflict resolution has been based. His best-selling book, “Getting to Yes: Negotiating Without Giving In” (co-authored with William Ury in 1981), has been translated into 23 languages and has sold more than 3 million copies worldwide. Prior to the publication of “Getting to Yes,” there were almost no regular courses in negotiation taught at academic institutions. Now there are hundreds, if not thousands, of courses devoted to negotiation.
“Through his writings and teaching, Roger Fisher's seminal contributions literally changed the way millions of people around the world approach negotiation and dispute resolution,” said HLS Professor Robert Mnookin ‘68, chair of the Program on Negotiation at Harvard Law School and director of the Harvard Negotiation Research Project. “He taught that conflict is not simply a‘zero-sum’game in which a fixed pie is simply divided through haggling or threats. Instead, he showed how by exploring underlying interests and being imaginative, parties could often expand the pie and create value.”
In 1979, Fisher co-founded the Harvard Negotiation Project with Ury and Bruce Patton ’84, serving as the director. HNP’s mission is “to improve the theory and practice of conflict resolution and negotiation by working on real world conflict intervention, theory building, education and training, and writing and disseminating new ideas.”
Patton, who co-wrote the 1991 edition of “Getting to Yes”and is a Distinguished Fellow of the Harvard Negotiation Project, said Fisher’s legacy was much broader than his work on negotiation. “Roger sought to build a systematic toolbox for analyzing and diagnosing the causes of any disliked situation and finding practical, effective ways to move it toward a preferred state. Like a hard scientist, Roger believed that one could not build such tools (or teach them effectively) without being able to test and refine them in the crucible of practice.”
According to Patton, Fisher’s efforts contributed directly and materially to multiple steps toward peace in the Middle East, including Sadat’s trip to Jerusalem, and the Camp David summit that led to an Israeli-Egyptian peace treaty; peace in Central America and especially in El Salvador; the resolution of the longest-running war in the western hemisphere between Ecuador and Peru; the breakthrough that enabled resolution of the Iranian hostage conflict in 1980; a fundamental reshaping of the U.S.-Soviet relationship; and the negotiations and constitutional process that led to the end of apartheid in South Africa. Fisher is also recognized as the intellectual father of the “West Point Negotiation Project,” which has trained Army officers and cadets to recognize conflicts and apply the tools of principled negotiation in both peace and war.
Ury, a mediator for more than 30 years, said Fisher had a tremendous influence on students and colleagues. Ury said his own future was shaped by a seminal phone call from Fisher in 1977. As a graduate student in social anthropology, Ury received a call from Fisher praising Ury on his research paper, which proposed an anthropological study of the Middle East peace negotiations. Fisher told Ury that he like his paper so much he sent it to the assistant secretary of State for the Middle East, and wanted Ury to work with him.
“I was stunned. Never had I expected a professor to call me up, let alone invite me to collaborate, or see one of my ideas offered up for practical application,” said Ury. “Roger introduced me to the field of negotiation, taught and mentored me, and shaped my career more than anyone. It would be impossible for me to imagine my work without the inspiration and influence of Roger Fisher."
"Robert C. Bordone ’97, the Thaddeus R. Beal Clinical Professor of Law and the director of the Harvard Negotiation and Mediation Clinical Program, said: “Roger was a master at the art of perspective-taking, of understanding how deep human needs—to be heard, valued, respected, autonomous and safe—when unmet or trampled upon, become seeds of evil and violence, seeds that can cause us to vilify each other, and that motivate us to see the world in stark black-and-white terms. For Roger, the purpose of perspective-taking was never to excuse or justify evil. Rather, it was a way to discover new approaches to diplomacy, to influence and to understanding.”
Daniel L. Shapiro, director of the Harvard International Negotiation Program and associate director of the Harvard Negotiation Project, described Fisher as "my colleague, mentor and close friend." Shapiro said he and Fisher spent hours together conspiring about new ideas to help improve the way people deal with conflict. Their collaboration produced "Beyond Reason: Using Emotions as You Negotiate." Published in 2005, it was the last book Fisher wrote. Shapiro said: "It is telling that this is what he was drawn to write about in his later years of life. Our book is about emotions, about how to help people connect with one another – to find the humanity in even an unsavory adversary. Roger was, at heart, a humanist. He believed in the spirit of the human being to do good in this world, and he had this magical ability to convert the complexity of human behavior into simple principles that anyone could apply to improve the way they deal with virtually anyone."
During World War II, Fisher served in the U.S. Army Air Force in the North Atlantic and Pacific theatres as a weather reconnaissance observer. After discovering that his college roommate and two of his best friends were killed in the war, he dedicated most of his life to finding a better way to deal with the kind of difference that produce war.
Fifty years after his graduation from Harvard College in 1943, Fisher wrote for his Class Report: "Since our freshman year, beginning in the fall of 1939 with World War II, the primary focus of my interest has been how the world copes with its conflicting values, perceptions, wants and needs. After losing my roommate and some of my best friends in war, I knew we had to find a better way for people to deal with their differences."
After graduating from Harvard Law School in 1948, Fisher passed up a clerkship for chief judge of the United States Court of Appeals for the Second Circuit Learned Hand to move to Paris where he worked on the Marshall Plan under W. Averell Harriman until 1949.
After returning to the United States, Fisher worked for the Washington D.C. law firm Covington & Burling from 1950 to 1956, with most of his work dealing with international issues. From 1956 to 1958, he served as an assistant to the U.S. Solicitor General in the Department of Justice. In 1957, Fisher argued for the United States in Roth v. United States, a landmark obscenity case, and won.
Fisher joined the Harvard Law School faculty in 1958 and became a full professor of law in 1960. In 1976, he became the Samuel Williston Professor of Law. In 1992, he was named a professor emeritus. He also taught at Harvard's Kennedy School of Government, the London School of Economics, the Naval War College, Air War College and the NATO Defense College.
During the 1960s, he served as a consultant to John McNaughton, assistant U.S. secretary of defense for International Security Affairs. Some of his suggestions for ways to end U.S. involvement in Vietnam are documented in “The Pentagon Papers.” Fisher went on to publish a critique of U.S. policy failures in Vietnam in his 1969 book “International Conflict for Beginners.”
A strong advocate for using the medium of television as a means to disseminate both legal issues and current events to a broader audience, Fisher proposed the Peabody Award-winning television program “The Advocates,” in 1969. The program focused on “stimulating public participation, and understanding, by focusing on realistic choices that must be made in the future, by having both sides of the question presented, and by demonstrating the interest that public officials have in both reasoned arguments and the views of their constituents.” Fisher served as executive producer from 1969 to 1974, and then again from 1978 to1979.
In 1970, in connection with a segment of “The Advocates,” Fisher became the last westerner to interview President Nasser of Egypt and his questions elicited from Nasser an unexpected willingness to accept a cease-fire with Israel in the “war of attrition,” then raging along the Suez Canal. Fisher brought the interview to the attention of Under Secretary of State Elliot Richardson ‘47 and thus helped stimulate what became known as the Rogers Plan (named for Nixon’s Secretary of State William Pierce Rogers) that ultimately produced a ceasefire
Through the consulting firms of Conflict Management Inc. and Vantage Partners, and with the nonprofit Conflict Management Group (now part of Mercy Corps) which he co-founded, Fisher taught and advised corporate executives, labor leaders, attorneys, diplomats, and military and government officials on settlement and negotiation strategy.
This past April, Fisher was honored for his contributions to Harvard Law School and the field of negotiation with a celebration of his career at the law school. The event also marked the opening of his papers in the Harvard Law School Library’s Historical and Special Collections. The papers, spanning 60 years of Fisher’s career as a lawyer and an academic, include such diverse materials as notes related to his books, as well as his work on the television series “The Advocates.”
For 62 years, Fisher was married to Caroline McMurtrie Speer, who died in 2010. He is survived by his two sons, Elliott S. Fisher (Harvard College BA 1974, Harvard Medical School MD 1981, University of Washington MPH 1985), professor of medicine and director for population health and policy at The Dartmouth Institute; and Peter R. Fisher (Harvard College BA 1980, Harvard Law School JD 1985), who worked for the Federal Reserve Bank of New York and as Undersecretary of the Treasury, and is now senior managing director of BlackRock. He is also survived by two brothers, John V. Fisher (Harvard College SB ’42) and Francis D. Fisher (Harvard College AB 1947, Harvard Law School JD 1951), and five grandchildren.
In 2002, at a celebration in honor of Fisher’s 80thbirthday at Harvard, the late economist John Kenneth Galbraith said of his friend and colleague: “Whenever I thought, ‘Someone should do something about this,’ it eased my conscience to learn that Roger was already working on it.”
Harvard Law School.edu.27/08/12
http://www.law.harvard.edu/news/2012/08/27_roger_fisher_1922_2012.html

The Program on Negotiation Mourns the Loss of Co-Founder Roger Fisher
Boston, Estados Unidos. Roger Fisher, co-founder of the Program on Negotiation and the Harvard Negotiation Project, died on August 25 at age 90. A true pioneer and leader, he helped launch a new way of thinking about negotiation, and he worked tirelessly to help people deal productively with conflict.
“Through his writing and teaching, Roger Fisher’s seminal contributions literally changed the way millions of people around the world approach negotiation and dispute resolution,” commented Professor Robert H. Mnookin, Chair of the Program on Negotiation at Harvard Law School. “He taught that conflict is not simply a ‘zero-sum’ game in which a fixed pie is divided through haggling or threats. Instead, he showed how by exploring underlying interests and being imaginative, parties could often expand the pie and create value. Here at the Program on Negotiation and the Harvard Negotiation Project, both of which Roger helped launch, we, his colleagues, are committed to carrying on his work of improving the theory and practice of negotiation and dispute resolution.”
What started as a simple question, “What is the best way for people to deal with their differences?” became the first line of Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving In, which Roger Fisher co-authored with William Ury and Bruce Patton. This landmark book, which has sold over eight million copies, has been translated into 36 languages.
The ideas in Getting to Yes were truly revolutionary. Instead of coaching a party in dispute to fight competitively, the authors showed that you could give the same advice to both sides of a conflict – have a fair process, prepare well, inquire carefully, listen to learn, separate the people from the problem, and explore options to increase value – and both sides were likely to do better than they would have otherwise.
As his colleague Bruce Patton noted, “Roger sought unabashedly to ‘change the world,’ and he did so profoundly.”
On April 8, 2012, Harvard Law School honored Roger Fisher with a celebration of his career, research, and contributions to both the HLS community and the field of negotiation. The event included the opening of Roger Fisher’s papers in the Library’s Historical and Special Collections.
A video discussion of the beginnings of the Program on Negotiation, which they launched, included Roger Fisher and several colleagues. A band of negotiation scholars who helped found a field, they have remained collaborators for over 25 years. This video clip is an excerpt from a longer video, “A Conversation with the Founders: Reflections on the Program on Negotiation’s Beginnings”. For information on this and other materials relating to Roger Fisher, visit the PON website.
Susan Hackley.  Program on Negotation.Harvard.edu. 27/08/12
The Founders of PON (Excerpt)

Roger D. Fisher, Expert at ‘Getting to Yes,’ Dies at 90
Nueva York, Estados Unidos. Roger D. Fisher, a Harvard law professor who was a co-author of the 1981 best seller “Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving In” and whose expertise in resolving conflicts led to a role in drafting the Camp David accords between Egypt and Israel and in ending apartheid in South Africa, died on Saturday in Hanover, N.H. He was 90.
The cause was complications of dementia, his son Elliott said.
Over his career, Professor Fisher eagerly brought his optimistic can-do brand of problem solving to a broad array of conflicts across the globe, from the hostage crisis in Iran to the civil war in El Salvador. His emphasis was always on addressing the mutual interests of the disputing parties instead of what separated them. As he would tell his students, “Peace is not a piece of paper, but a way of dealing with conflict when it arises.”
It did not matter to Professor Fisher whether the warring parties reached out to him or not; he would assume they needed his help. “Most of the time he was not invited. He would invite himself,” Elliott Fisher said. “Our sense growing up was that he would read the newspaper and think, ‘Oh, shoot, there is something to fix."
For example, when a rebel group took hostages at the Japanese Embassy in Lima, Peru, in 1997, his son recalled, Professor Fisher found a way to contact the president of Peru, Alberto Fujimori, and gave him suggestions for how to dampen the sense of crisis, including restoration of the power and water in the embassy. This strategy won the freedom of the majority of the hostages. In the end, however, Peruvian forces stormed the embassy, killing all 14 of the rebels and rescuing all but one of the 72 remaining hostages.
Professor Fisher is credited with helping initiate the summit meeting between the Soviet leader Mikhail S. Gorbachev and President Ronald Reagan in 1985, convincing Reagan staff members that just meeting to brainstorm and build relations was more important than settling a specific agenda.
In 1979, Secretary of State Cyrus R. Vance went to Professor Fisher’s house on Martha’s Vineyard before the meeting at Camp David that would lead to a peace agreement between Egypt and Israel.. Professor Fisher suggested to Mr. Vance the “single negotiating text” method that was used to bring the parties together, said Bruce M. Patton, who wrote “Getting to Yes” with Professor Fisher and worked on many diplomatic projects with him. The strategy involved having President Jimmy Carter alone be responsible for writing solutions and letting the other leaders shape the treaty through a back-and-forth critiquing process.
In 1991 in South Africa, Professor Fisher and former students led workshops with both the Afrikaner cabinet and the African National Congress negotiating committee leading into talks to end apartheid and to establish a new constitution.
His upbeat approach to some of the world’s most intractable problems led some critics to assert that he was unrealistic. But Mr. Patton said Professor Fisher recognized and relished the “complexity and irrationality” of the situations he addressed.
Although Professor Fisher mostly worked behind the scenes, he did create and moderate a series on public television called “The Advocates.” A court-style program that took on one policy issue at a time and examined it in detail from different perspectives, it ran for several years on PBS and won a Peabody Award.
“Getting to Yes,” which he wrote with Mr. Patton and William Ury, has sold millions of copies and been translated into 36 languages, and has been used by leaders in business and government. Professor Fisher also wrote other books and co-founded the Harvard Negotiation Project, which teaches conflict resolution skills to students and to international parties in the midst of a dispute.
Roger Dummer Fisher was born May 28, 1922, in Winnetka, Ill. His mother, Katharine Dummer Fisher, had relatives who had ridden the law circuit with Abraham Lincoln; his father, William T. Fisher, a lawyer, was the son of Walter L. Fisher, secretary of the interior in the Taft administration.
On the eve of World War II, Professor Fisher attended Harvard University. Upon graduating he volunteered for the Army, where he served from 1942 to 1946 doing weather reconnaissance in both the North Atlantic and Pacific theaters. Four of his eight college roommates died in combat; that, as well as seeing the aftermath of battle, persuaded him to dedicate his life to helping avoid war.
After graduating from Harvard Law School in 1948, he served on the Marshall Plan staff and as assistant to the solicitor general in the Eisenhower administration before joining the Harvard law faculty in 1960.
In addition to his son Elliott, Professor Fisher is survived by another son, Peter; two brothers, John and Frank; and five grandchildren. His wife of 62 years, the former Caroline Speer, died two years ago.
Professor Fisher stayed active in advising diplomats until about seven years ago, when illness made him too weak. His constant advocacy was a force many of his friends found comforting.
His family recalled that when Professor Fisher celebrated his 80th birthday, his colleague John Kenneth Galbraith toasted him by saying, “Whenever I thought, ‘Someone should do something about this,’ it eased my conscience to learn that Roger was already working on it.”
A version of this article appeared in print on August 28, 2012, on page A16 of the New York edition with the headline: Roger D. Fisher, Expert at ‘Getting to Yes,’ Dies at 90.
Leslie Kaufman. New York Times.com. 27/08/12

983. Negociando con gente obstinada

Cajamarca, Perú. El entrampamiento del diálogo entre los gobiernos central y regional de Cajamarca que se produjo ha llevado a muchos a concluir que es imposible avanzar en una negociación donde una de las partes solo dice que ‘no’. Afortunadamente, ese obstáculo sí se puede superar.
Un modo para lograrlo lo construyó el Programa de Negociación de la Universidad de Harvard, resumido en el libro "Sí… de acuerdo, cómo negociar sin ceder", de Roger Fischer y William Ury. Publicado en 1981, fue ‘la Biblia’ de todo buen negociador.
La propuesta es que los negociadores enfrenten el proceso buscando alcanzar una solución conjunta del problema que los distancia mediante un enfoque centrado en los intereses y no en las posiciones, con el fin de que, en lugar de atacarse uno al otro, se ataque conjuntamente el problema. Para ello, es crucial ser blando con la gente y duro con el problema.
El método empieza por la identificación de los intereses de cada parte para luego explorar diferentes opciones para satisfacerlos, con el fin de llegar a un acuerdo que nunca sea menor que la mejor alternativa para un acuerdo negociado, el mapan, un concepto clave en este enfoque.
No hay duda de que la solución conjunta de problemas produce mejores resultados, y miles de negociadores de todo el mundo que han usado este marco conceptual para negociar sin ceder pueden ofrecer testimonios valiosos de su utilidad.
Sin embargo, un problema del método era qué hacer cuando una de las partes no cede ni un milímetro, no se involucra en la cooperación para la solución de problemas, y ni siquiera desea negociar pues a todo le dice que ‘no’.
Por ello, una década después de publicado el primer libro, William Ury –el discípulo de Roger Fisher– desarrolló, en base a la experiencia adquirida, el método de ‘negociación de penetración’, que busca transformar un enfrentamiento en un ejercicio de solución conjunta de problemas.
Un resumen del mismo se encuentra en el otro bestseller "¡Supere el No!", un instrumento excelente para superar los cinco obstáculos principales de una negociación exitosa (la reacción propia; las emociones de los otros; la posición de los otros; el descontento de los otros; y el poder de los otros) y, de ese modo, desarrollar la estrategia de penetración, cuyos cinco pasos se resumen en: 1. Subir al balcón. 2. Ponerse al lado de ellos. 3. Replantear. 4. Tender un puente de oro. 5. Emplear el poder para educar.
Ambos textos desarrollan, de un modo breve, sencillo y didáctico, la manera de tener éxito incluso en negociaciones complejas.
Augusto Álvarez Rodrich. La República.pe. 21/12/11

972. "Los Negociadores exitosos son blandos con la gente y duros con el problema": William Ury

1) Salga al balcón. Es necesario, en medio de la Negociación, tener la capacidad para distanciarse un poco y pensar: ¿por qué estoy aquí? Lo anterior da más perspectiva y permite mantener la calma. Ir a la terraza mental quiere decir ver desde arriba la Negociación… No se eliminan las reacciones, pero se hace una pausa.
2) Póngase del lado del contrario. Se trata de hacer exactamente lo contrario a lo que la otra parte espera. Es la habilidad para entender al otro y ponerte en sus zapatos.Por ejemplo: un empleado que atendía clientes por teléfono que siempre tenían fuertes reclamos. Lo que hacía dicho empleado era esperar una pausa en la que el cliente respiraba, para decirle si tenía papel y lápiz a la mano. Entonces, el cliente, molesto, respondía generalmente: ¿para qué?, ante lo cual la respuesta era: para que apunte el teléfono de mi casa y me llame en cualquier momento, si vuelve a tener un problema. El empleado había sabido sorprender al enemigo y ponerse de su lado. El resultado fue que la única vez que lo llamaron a su casa fue para ofrecerle trabajo.
Es necesario tener la capacidad de ver los dos puntos de vista, no sólo el propio. Además, los buenos negociadores escuchan más de lo que hablan.
3) Enfóquese en los intereses detrás de las posiciones. La posición se refleja en las demandas o posturas concretas, mientras que los intereses son motivaciones subyacentes: necesidades, deseos, miedos y preocupaciones.
Hay que preguntar: ¿Por qué?, ¿para qué?, ¿por qué no? Y decirle al otro: Ayúdeme a entender sus necesidades… ¿qué lograría usted con esto? ver otras opciones paralelas que beneficien a ambas partes. No rechace, redireccione.
4) Invente opciones para ganancias mutuas. Hay que ser creativos y aplicar la creatividad en la negociación. El mayor obstáculo a la invención y creatividad es la voz interior que dice: “eso no se puede”.
5) Usar criterios objetivos para decidir lo justo. Debe haber equidad en la Negociación. Los criterios que se pueden analizar son muy diversos, desde el valor del mercado y los costos, hasta las leyes y la eficiencia, pasando por aspectos como son: la reciprocidad, el trato igualitario y el juicio científico, entre otros, indicó el co-fundador del Programa de Negociación de la Universidad de Harvard.
6) Conozca su BATNA. El poder de la negociación está influenciado por lo que cada parte considera su BATNA (Best Alternative To a Negociated Agreement/ Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado).
Es decir, el mejor curso de acción a tomar si no se logra el acuerdo. O dicho en una pregunta: ¿Qué es lo más conveniente si fracasa la negociación?
7) Construya un puente dorado. Sobre un desfiladero lleno de inseguridades, trate de entender las necesidades del otro y de hacerle atractivo decir que sí.
William Ury. Co-fundador y Director del Programa de Negociación de Harvard University. Co-fundador de la International Negotiation Network. Autor de varios best sellers sobre Negociación.
Emprendedores news.com

William Ury: "Sin Comunicación no hay Negociación"




Métodos Alternos de Solución de Controversias
Negociación
Por William Ury
Sin comunicación no hay negociación. Esta última es un proceso de comunicación con el cual se busca respaldar el propósito de obtener una decisión conjunta.
La comunicación nunca es fácil, ni aun entre personas que tienen muchos méritos o valores y experiencias comunes. Las parejas que han vivido juntas durante treinta años, todavía tienen malentendidos todos los días. No es pues sorprendente que haya poca comunicación entre personas que aún no se conocen bien y que pueden sospechar del otro o sentirse hostiles. Independientemente de lo que usted diga, debe esperar a que la otra parte, casi siempre, oiga algo diferente.
En la comunicación se dan tres grandes problemas: primero, los negociadores pueden no estar dirigiéndose al otro u otros, o, por lo menos, no de manera que puedan ser comprendidos. De ordinario, cada parte se ha dado por vencida respecto de la otra, y esto hace que ya no intenten una comunicación seria. En cambio, hablan solo para impresionar a los circunstantes o a sus electores. En vez de intentar dirigirse con su oponente hacia un acuerdo mutuamente aceptable, tratan de echarle zancadilla. En lugar de tratar de convencer a su pareja de que adopten aptitudes más constructivas o dar pasos más eficientes, se esfuerzan por convencer a los electores o espectadores a que se dividan. La comunicación efectiva entre las partes es prácticamente imposible si cada una está pendiente de la actitud del público, es decir, de los demás.
Aunque usted le hable a la otra parte en forma directa y clara, es posible que ella no lo escuche. Este es el segundo problema en la comunicación. Observe con cuánta frecuencia las personas parecen no prestar atención a lo que usted dice. Probablemente con la misma frecuencia usted será incapaz de repetir lo que ellas han dicho. En una negociación, puede suceder que usted esté tan ocupado pensando en lo próximo que va a decir, en cómo va a responder a ese último punto o en la manera de expresar su próxima argumentación, que se le olvide escuchar lo que la otra parte está diciendo ahora. O usted puede estar escuchando con mayor atención a sus electores que a la otra parte.
AI fin y al cabo, es a sus electores a quienes debe rendir cuentas por los resultados de la negociación. Son ellos a quienes está tratando de satisfacer, y por tanto, no es sorprendente que usted quiera prestarles mucha atención. Pero si usted no escucha lo que dice la otra parte, no habrá comunicación.
El tercer problema en la comunicación son los malentendidos. Lo que el uno dice puede ser malinterpretado por el otro. Aun cuando los negociadores están en la misma habitación, la comunicación del uno al otro puede parecer como el envío de señales de humo cuando hace mucho viento. Cuando las partes hablan idiomas diferentes, la posibilidad de malas interpretaciones se multiplica. Por ejemplo, en idioma persa, la palabra "compromiso" parece carecer del significado positivo que tiene en inglés como "una solución intermedia que ambos pueden aceptar", y tener solo un significado negativo como en "nuestra integridad se vio comprometida". De manera similar, la palabra "mediador" en persa sugiere "entrometido", alguien que interviene sin ser invitado. A principios de 1980 el Secretario General de las Naciones Unidas fue a Irán a buscar la liberación de los rehenes estadounidenses. Sus esfuerzos se vieron seriamente contrarrestados cuando la radio y la televisión iraníes informaron en persa un comentario que él había hecho a su llegada a Teherán: "He venido como mediador a tratar de llegar a un compromiso". Una hora después de la emisión, una turba de indignados iraníes apedreaba su automóvil.
¿Qué puede hacerse frente a estos tres problemas de comunicación?
Escuche atentamente y reconozca lo que dicen. La necesidad de escuchar es evidente, y sin embargo es difícil escuchar bien, sobre todo bajo la presión de una negociación. Escuchar le permite a usted comprender sus percepciones, sentir sus emociones, y oír lo que tratan de decir. Escuchar activamente o con atención mejora no solo lo que usted oye, sino también lo que ellos dicen. Si usted escucha con atención e interrumpe ocasionalmente para decir, "¿Entendí correctamente que usted está diciendo que...?", la otra parte se dará cuenta de que usted no está simplemente matando el tiempo, sencillamente cumpliendo una rutina. Además, sentirán la satisfacción de ser escuchados y comprendidos. Se ha dicho que la menos costosa de las concesiones que se le puede hacer a la otra parte es hacerle saber que ha sido escuchada.
Las técnicas acostumbradas de saber escuchar consisten en prestar atención a lo que se está diciendo, pedir a la otra parte que diga detalladamente en forma cuidadosa y clara exactamente lo que quiere decir, y solicitar que se repitan las ideas si hay alguna ambigüedad o incertidumbre. Propóngase que mientras escucha no va a estar pensando en la respuesta, sino a tratar de comprender a la otra parte como ella se ve a sí misma. Tenga en cuenta sus percepciones, sus necesidades y sus limitaciones.
Muchos creen que una buena táctica es no prestar mucha atención a los argumentos de la otra parte, y no admitir ninguna legitimidad en su punto de vista. Un buen negociador hace exactamente lo contrario. A menos que usted reconozca lo que están diciendo y demuestre que lo comprende, ellos pueden creer que no los ha oído. Entonces, cuando usted trate de explicar un punto de vista diferente, ellos supondrán que usted todavía no ha entendido lo que quieren decir. Se dirán a sí mismos: "Le expuse mi punto de vista, pero ahora está diciendo algo diferente, de modo que no debe haber entendido". Entonces, en vez de escuchar su argumento, estarán pensando en la manera de presentar el punto de vista de ellos en otra forma, con la esperanza de que ahora sí lo comprenda. En ese caso, demuéstreles que usted ha comprendido. "Permítame ver si he entendido lo que usted dice. Desde su punto de vista, la situación es la siguiente...".
Cuando repita lo que usted crea que ellos han dicho, expréselo en forma positiva desde su punto de vista, dando toda la fuerza a sus argumentos. Podría decir: "Ustedes tienen un argumento fuerte. Déjenme ver si puedo explicarlo. Me parece que es de la manera siguiente...". Comprender no es lo mismo que estar de acuerdo. Es posible, a la vez, entender perfectamente y estar en total desacuerdo con lo que dice la otra parte. Pero a menos que logre convencerlos de que entiende su manera de verlo, usted no podrá explicarles su propio punto de vista. Una vez que usted ha explicado el punto de vista ajeno, exponga los problemas que usted le ve a la propuesta del otro. Si es capaz de explicar su punto de vista mejor que ellos mismos, y después lo refuta, usted maximiza la posibilidad de iniciar un diálogo constructivo basado en los méritos y minimiza la posibilidad de que ellos crean que no los ha comprendido.
Hable con el fin de que se le entienda.
Háblele a la otra parte. Es fácil olvidar que una negociación no es un debate. Tampoco es un juicio. Usted no está tratando de convencer a una tercera parte. La persona a quien usted está tratando de convencer, está sentada alrededor de la misma mesa. Si una negociación puede compararse con un procedimiento legal, la situación se parece a la de dos jueces tratando de ponerse de acuerdo sobre cómo decidir un caso. Intente situarse en ese papel, tratando a su oponente como si fuera un juez, colega suyo, con quien usted trata de formular una opinión conjunta. En este contexto, es evidente que no se logrará persuadir si se culpa a la otra persona por el problema, si se insulta, o si se levanta la voz. Por el contrario, ayudará mucho el reconocer explícitamente que ven la situación de manera diferente y tratar de tramitarla como personas que tienen un problema común. Para reducir el efecto dominante y distractor de la prensa, las audiencias domésticas, y de terceras personas, es útil establecer medios privados y confidenciales de comunicación con la otra parte.
La comunicación también puede mejorar si se limita el tamaño del grupo en la reunión. Por ejemplo, en las negociaciones de 1954 sobre la ciudad de Trieste, se obtuvo poco progreso en las conversaciones entre Yugoslavia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, hasta que los tres negociadores principales abandonaron sus delegaciones y empezaron a reunirse solos y de manera informal en una casa privada. Puede defenderse la idea de cambiar el atractivo lema de Woodrow Wilson "Convenios abiertos logrados en forma abierta" por "Convenios abiertos logrados en forma privada".
Independientemente del número de personas que intervengan en una negociación, las decisiones importantes se logran por lo general cuando no hay más de dos personas presentes en la habitación.
Hable sobre usted mismo, no sobre ellos.
En muchas negociaciones, cada una de las partes explica y condena extensamente las motivaciones y las intenciones de la otra parte. Sin embargo, es más persuasivo describir el problema en términos del impacto que tuvo en usted que en términos de lo que ellos hicieron y por qué: "Me siento desilusionado", en lugar de "Usted no cumplió su palabra". "Sentimos que se discrimina en contra nuestra", en lugar de "Usted es racista". Si usted afirma algo sobre ellos que ellos consideran falso, no lo tendrán a usted en cuenta o se enojarán; no se concentrarán en su preocupación. Pero una afirmación sobre sus propios sentimientos es difícil de objetar. Usted proporciona la misma información sin provocar una reacción defensiva que les impedirá tenerla en cuenta.
Hable con un propósito.
A veces el problema no se debe a que haya poca comunicación, sino a que hay demasiada.Cuando existe ira y percepciones erróneas, es mejor no decir ciertas cosas. En otras ocasiones, una declaración completa de lo muy flexible que es usted podrá hacer que un acuerdo sea más difícil y no más fácil de lograr. Si usted me dice que está dispuesto a vender una casa por $ 80 000 después que yo he dicho que estaría dispuesto a pagar hasta $ 90 000, podrá ser más difícil que logremos ponernos de acuerdo que si usted no hubiera dicho nada. La moraleja es: antes de decir algo significativo, esté seguro de lo que quiere comunicar o averiguar, y esté seguro del objetivo que se logrará con esa información.
Es mejor prevenir
Las técnicas que hemos descrito para tratar los problemas de las percepciones, las emociones y la comunicación, son por lo general útiles. Sin embargo, el mejor momento para solucionar el problema de las personas es antes que el problema se presente. Esto implica crear una relación personal y organizacional con la otra parte, que sea capaz de proteger a las personas de ambos sectores contra los golpes de la negociación. También implica que el juego de la negociación se estructure de manera que puedan separarse los asuntos sustantivos de la relación y se protejan los egos de las personas para que no se mezclen con la discusión sobre lo sustancial.
Establezca una relación de trabajo.
Ayuda mucho conocer a la otra parte personalmente. Es mucho más fácil atribuir intenciones diabólicas a una abstracción desconocida llamada "la otra parte", que a alguien a quien usted conoce personalmente. Tratar con un compañero de clase, un colega, un amigo, o aun el amigo de un amigo, es muy diferente que tratar con un desconocido. Mientras más rápidamente usted pueda convertir a un desconocido en alguien a quien usted conoce, más fácil será probablemente la negociación. Será menos difícil saber de dónde vienen. Ello le da una base de confianza en la que puede apoyarse durante una negociación difícil. Hay rutinas cordiales y conocidas de comunicación. Es más fácil aliviar la tensión con un chiste o con un comentario informal.
El momento adecuado para desarrollar esta relación es antes que empiece la negociación. Trate de conocer a los otros y de averiguar qué les gusta y qué les disgusta. Trate de encontrarse con ellos informalmente; de llegar temprano, antes de la hora fijada para el comienzo de la negociación, y quédese un momento cuando ésta termina. Una de las técnicas favoritas de Benjamín Franklin era pedirle al adversario que le prestara un libro. Esto hacía sentir bien a la persona y le daba el sentimiento agradable de que Franklin le debía un favor.
Enfréntese con el problema, no con las personas.
Si los negociadores se perciben como adversarios en un enfrentamiento cara a cara, es difícil separar su relación de la parte sustancial del problema. En ese contexto, cualquier cosa que un negociador diga sobre el problema parece estar dirigida contra el otro en forma personal, y así lo percibe éste. Cada parte tiende a estar a la defensiva, a reaccionar y a pasar por alto los intereses legítimos de la otra parte.
Una manera más efectiva de percibirse mutuamente es como socios en una difícil búsqueda en común por un acuerdo justo y ventajoso para ambos.
Al igual que dos náufragos perdidos en el mar en un bote salvavidas y peleando por las limitadas raciones y provisiones, los negociadores pueden verse inicialmente como adversarios. Quizá cada uno considere al otro como un obstáculo. Sin embargo, para sobrevivir, los náufragos tienen que separar los problemas objetivos y las personas. Será indispensable que identifiquen las necesidades del otro en términos de sombra, medicinas, agua o alimentos. Querrán ir más lejos y afrontar la solución de esas necesidades como un problema común, junto con otros problemas comunes como recoger el agua de la lluvia, montar guardia y llegar hasta la costa. Si notan que están compartiendo esfuerzos para solucionar un problema común, los náufragos serán capaces de conciliar sus intereses conflictivos y avanzar a la vez en el logro de sus intereses comunes. Lo mismo sucede con dos negociadores. Por difícil que sea nuestra relación personal, podremos más fácilmente alcanzar una reconciliación amistosa que haga concordes nuestros varios intereses si aceptamos esa tarea como un problema compartido y lo emprendemos juntos.
Para ayudar a que la otra parte modifique su orientación de un cara a cara hacia un lado a lado, usted puede discutir con ellos el asunto explícitamente. "Mire, ambos somos abogados (diplomáticos, hombres de negocios, parientes, etc.). A menos que tratemos de satisfacer sus intereses, será imposible que logremos un acuerdo que satisfaga los míos, y viceversa. Examinemos juntos el problema de cómo satisfacer nuestros intereses comunes". O usted puede empezar a actuar como si la negociación fuera un proceso conjunto y con sus acciones determinar que ellos deseen hacer lo mismo.
Es útil sentarse literalmente del mismo lado de la mesa y tener a la vista el contrato, el mapa, las hojas de papel, o cualquier otra cosa que explique el problema. Si se ha establecido una base de mutua confianza, mucho mejor. Pero por precaria que sea la relación, trate de estructurar la negociación como si fuera una actividad común compartida por ambos, con sus diferentes intereses y percepciones, y con su compromiso emocional.
La separación de las personas del problema no es algo que puede hacerse de una vez y que luego puede olvidarse; hay que seguir trabajando en ese sentido.
(Extraído del libro "Sí... ¡de acuerdo!" de Roger Fisher, William Ury, y Bruce Patton)
William Ury. Es cofundador del Programa de Negociación de la Universidad de Harvard. Como mediador en eventos que van desde fusiones de corporaciones o huelgas en minas de carbón hasta venganzas familiares o guerras étnicas en Rusia, Sudáfrica y la ex Yugoslavia, Ury cosechó un gran prestigio internacional. Hoy es director del International Negociation Network, organismo que actúa como intermediario neutral en negociaciones internacionales de gran complejidad y cuyo director es el ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter. También trabajó como consultor en algunas de las compañías más grandes de los Estados Unidos, en el Pentágono y la Casa Blanca. Se involucró activamente en la creación de centros de reducción de riesgo nuclear en Washington y en Moscú, y asesoró al Centro de Manejo de Crisis de la Casa Blanca. Entre sus clientes se destacan: American Express, AT&T, Boeing, Ciba Geigy, Citibank, Coopers & Lybrand, Dow Chermical, Ernst & Young, General Dynamics, General Foods, Hewlett-Packard, IBM, Johnson & Johnson y Microsoft. Sus libros "Sí, e acuerdo!", escrito junto a Roger Fisher, y "¡Supere el no!" vendieron más de cinco millones de copias en todo el mundo. Sus artículos fueron publicados en el diario New York Times, en la revista Newsweek, y la Harvard Business Review, entre otras. Obtuvo su BA en la Universidad de Yale y su Ph.D. en antropología social en la Universidad de Harvard. Además recibió varios premios, entre los cuales se destacan el de la American Arbitration Association y una medalla del Parlamento Ruso por los servicios prestados en ese país.
Publicaciones

* The Third Side: Why We Fight and how We Can Stop. Penguin, 2000.
* Getting to Peace: Transforming Conflict at Home, at Work, and in the World. Viking Penguin,1999.
* Getting Past No: Negotiating Your Way from Confrontation to Cooperation. Bantam Books,1993. * Getting Disputes Resolved: Designing Systems to Cut the Costs of Conflict (William Ury, et al). Program on Negotiation at Harvard Law School, 1993.
* Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving in (con Roger Fisher). Houghton Mifflin Company, 1991.
* Getting Disputes Resolved: Designing Systems to Cut the Costs of Conflict, (William L. Ury, et al), Jossey-Bass Management Series / Jossey-Bass Social and Behavioral Science S, 1988.
* Beyond the Hotline: How Crisis Control Can Prevent Nuclear War. Viking Penguin, 1986. Windows of Opportunity: From Cold War to Peaceful Competition in U.S.-Soviet Relations, (Graham T. Allison, et al). HarperInformation, 1989.
Publicado originalmente en el sitio "Management Web.com"
http://www.managementweb.com.ar/Negociacion3.html

William Ury, pionero de la escuela del win/win


Negociación
Métodos Alternos de Solución de Conflictos
Por Ari Sabbagh y Tomás Donovan
Un preconcepto arraigado en nuestra cultura nos lleva a concebir a todo tipo de negociación como algo hostil, un terreno de competencia voraz en el que una parte necesariamente debe perder algo frente a la otra. William Ury, sin embargo, nos invitó a revisar nuestra manera de enfrentar los conflictos de intereses para convertirlos en oportunidades de creación de valor...
Nacido en Chicago en 1953, William Ury se graduó en la Universidad de Yale y obtuvo un doctorado en Antropología Social en Harvard. Luego, orientó su carrera académica y profesional a la investigación en tópicos vinculados con la negociación y la gestión del conflicto.
Entre sus libros, traducidos a más de 20 idiomas, se destaca el célebre "Sí... de acuerdo!", escrito junto con Roger Fisher, considerado como la obra fundacional del enfoque ganador/ganador. Además, Ury ha publicado numerosos artículos en el New York Times, en la revista Newsweek y en la Harvard Business Review.
A continuación, revisaremos los principales aportes que lo han convertido en uno de los pensadores más influyentes del campo de la negociación.
¿Por qué dividir si podemos crear?
Una de las principales ideas de Ury consiste en reelaborar nuestra visión del otro. Si vemos a nuestro interlocutor como una amenaza latente, del cual tenemos que cuidarnos y luchar por un objetivo particular, difícilmente podamos construir valor. Nos limitaremos a dividir una torta existente, procurando ceder lo menos posible.
Ury propone abandonar esta concepción del otro basada en el miedo y la competencia, para comenzar a construir relaciones fundadas en la confianza y la cooperación. Sólo así podremos superar las diferencias iniciales y generar vínculos constructivos a largo plazo, para crear valor adicional.
El método ganador/ganador
Adquirir un marco interpretativo de colaboración es una condición necesaria pero no suficiente implementar la negociación ganador/ganador en la práctica.
Por eso, en el libro "Sí...de acuerdo!" Ury y Fisher proponen un marco con una serie de criterios que nos permitan prepararnos, ejecutar y evaluar una negociación en forma sistemática.
El típico criterio competitivo de éxito en una negociación ("ganarle al otro" o "no perder") es reemplazado por una serie de criterios más adecuados para la creación de valor:
¿Hemos establecido, con el otro, una relación de confianza que nos permite compartir información?
¿La negociación se basa en la comunicación abundante y la escucha activa?
¿Estamos negociando en base a posiciones (lo que decimos que queremos) o intereses (para qué queremos eso que decimos querer)?
¿Hemos dedicado tiempo a generar opciones creativas que satisfagan los intereses y mejoren las alternativas de todos?
¿Estas opciones se fundamentan en criterios objetivos de legitimidad?
Si respondemos afirmativamente a estas preguntas, probablemente habremos logrado un acuerdo exitoso para todas las partes.
Ganador/ganador: ¿Un modelo difícil de implementar?
Cuando intentamos colaborar con el otro, es frecuente encontrarnos con una serie de obstáculos y dilemas inherentes al contexto real en que se desarrollan nuestras negociaciones.
Así, una crítica frecuente que se ha hecho al enfoque win/win es: ¿Qué ocurre cuando nos enfrentamos a un negociador duro que no tiene intenciones de colaborar?
En los libros posteriores al famoso "Sí...de acuerdo!", Ury pretendió ofrecer una serie de herramientas para superar estas dificultades. Así, en la obra "Supere el no" brinda herramientas prácticas para encauzar y resolver conflictos con negociadores competitivos y con pocos ánimos de conciliación.
También es cierto que las negociaciones suelen involucrar a más de dos partes. Casi siempre hay un tercero que sufre los resultados del acuerdo. Entonces, ¿cómo manejamos la red de individuos y relaciones que se ven involucrados de manera indirecta en la negociación? Este es el tema central del libro "El tercer lado", cuyos principios se exploran en mayor profundidad en "Alcanzar la paz".
¿Cuándo conviene implementar otros enfoques para negociar y cuáles son? Más allá de su evidente utilidad, el método ganador/ganador no es el único.
Así, en el libro "Diseño de sistemas para enfrentar conflictos", Ury ofrece una descripción de los diferentes enfoques de negociación, arbitraje o mediación, para contar con un amplio espectro de alternativas dinámicas y poder adaptarnos estratégicamente de acuerdo a la naturaleza de cada situación particular.

William Ury, más allá de la academia
Seguir la vida profesional de William Ury es, en cierta medida, seguir el desarrollo de la metodología de negociación de la escuela de Harvard, en búsqueda de herramientas para convertir los conflictos en problemas a resolver junto con el otro.
Y esto es algo que Ury ha intentado difundir también en su vida fuera de la academia. Ha sido mediador en conflictos internacionales y empresariales. En los 80, participó en la creación de centros para la reducción del riesgo nuclear en Washington y Moscú. Fundó, junto al ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, la International Negotiation Network, destinada a luchar contra las guerras civiles.
Actualmente, William Ury es Director del Proyecto Global de Negociación de la Universidad de Harvard y suele asesorar, en materia de negociación y gestión del conflicto, a compañías multinacionales, organismos y dirigentes políticos.
Su última iniciativa, The Abraham Path Initiative, refleja el compromiso que ha mantenido a lo largo de su carrera con la solución de conflictos: crear un corredor turístico en Medio Oriente que siga el camino de Abraham, un figura conciliadora entre el cristianismo, el judaísmo y el islam.
Nota publicada en el sitio "Materia Biz.com"
Sobre los autores del artículo:
Ari Sabbagh
Sociólogo y Antropólogo, Universidad Hebrea de Jerusalem. Consultor en la firma Ingouville & Nelson.
Tomás Donovan
Licenciado en Filosofía, Universidad del Salvador. Coordinador de logística educativa en la firma Ingouville & Nelson.

http://www.materiabiz.com/mbz/gurues.vsp?tok=1252465433428&nid=43179

Pasos para una negociación exitosa, según William Ury







Métodos Alternos de Solución de Controversias
Negociación
Programa de Negociación de Harvard

El reconocido negociador da a conocer algunas claves necesarias para realizar un correcto proceso de negociación con éxito.
Lograr un acuerdo entre dos partes con distintos intereses nunca es fácil, aunque sea entre organismos o personas que poseen valores, objetivos y experiencias comunes.
Por el contrario, para William Ury, uno de los mayores especialistas en el área de negociación en el mundo y co-fundador del Programa de Negociación de Harvard, esto no resulta tan complicado, siempre y cuando las partes pasen por ciertas etapas necesarias en dicho proceso.
Así, las técnicas acostumbradas han consistido en prestar atención a los movimientos de la otra parte, cumplir al pie de la letra los acuerdos, buscar empresas que se complementen, con ideales u objetivos similares, etc.
Ury, en cambio, rompe con los planteamientos tradicionales para proponer un nuevo método, basado en un esquema de 7 pasos:
1. Salga al balcón
Quiere decir, en medio de la negociación, tener la capacidad para distanciarte un poco y pensar: ¿Por qué estoy aquí?
2. Póngase del lado del contrario
Se trata de hacer exactamente lo contrario a lo que la otra parte espera. Es la habilidad, explica Ury, para entender al otro y ponerte en sus zapatos.
3. Enfóquese en los intereses detrás de las posiciones
La posición se refleja en las demandas o posturas concretas, mientras que los intereses son motivaciones subyacentes – necesidades, deseos, miedos y preocupaciones.
4- Invente opciones que busquen 'ganancias mutuas'
Debe aplicar la creatividad en la negociación. El mayor obstáculo a la invención y creatividad es la voz interior que dice Ury, quien además remarcó que hay que favorecer las "tormentas de ideas".
5. Usar criterios objetivos para decidir lo justo
Debe haber equidad en la negociación. Los criterios que se pueden analizar son muy diversos, desde el valor del mercado y los costos, hasta las leyes y la eficiencia, pasando por aspectos como: la reciprocidad, el trato igualitario y el juicio científico, entre otros.
6. Conozca su BATNA
El poder de la negociación está influenciado por lo que cada parte considera su "BATNA" (Best Alternative To a Negociated Agreement/ Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado). Es decir, el mejor curso de acción a tomar, si no logra ponerse de acuerdo. O dicho en una pregunta: ¿Qué hacer si fracasa la negociación? También es importante delimitar lo mínimo que aceptarías.
7. Construya un puente dorado
Sobre un desfiladero lleno de inseguridades trate de entender las necesidades del otro y que sea atractivo para su empresa y sus posibles decir que sí.
Publicada el 8 de Agosto de 2009 en el sitio "Alto Nivel.com.mx"
http://www.altonivel.com.mx/notas/84213-Pasos-de-una-negociaci%C3%B3n-exitosa,-seg%C3%BAn-William-Ury

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel del Día Internacional de la Paz

Mediación. Temas selectos

Cultura de Paz y Mediación

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos: Justicia Alternativa y Restaurativa para una Cultura de Paz por José Benito Pérez Sauceda

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