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1733. Taller de Especialización en Mediación

1732. Formación para Facilitadores en MASC


GÉNESIS S.C. convoca a su curso taller "Formación para Facilitadores en MASC".
Certificarte como facilitador (a) en el Instituto de Mecanismos Alternativos para la Solución de Controversias del Estado de Nuevo León, teniendo la oportunidad de trabajar en diversos organismos públicos o privados en áreas:
Civil
Familiar
Penal
Mercantil
Empresarial
Comunitaria
Laboral
Escolar
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Para mayores informes:
Tels 811 572 98 27 y 811 800 32 22
Mediación Génesis, Monterrey, México, 19/09/18

810. Mediación y Libertad

 
Taller de Mediación
"Mediación y Libertad"
Emilio Rodríguez Rodríguez
“El hombre no vive,
sino que dirige su vida”
- Arnold Gehlen
El proceso de mediación se rige bajo el principio de voluntariedad de las partes, es decir que las partes involucradas estén de acuerdo en participar en dicho proceso, ejerciendo con ello su libertad entendida como una elección de responsabilidad. Libertad no es elegir lo que a uno se le antoja. Allí quizá comienza la libertad. Pero se realiza cuando uno se hace responsable de eso que ha elegido. Puede el hombre, incluso reconocer que se ha equivocado, que obró mal, que hubo un error. Éste es el segundo momento el de la responsabilidad y el de la rectificación, cualquiera que sea.1 De acuerdo a Raúl Gutiérrez Sáenz en su libro Introducción a la Filosofía clasifica la libertad en: libertad-de y libertad-para. Libertad-de significa libertad de obstáculos de vínculos o de restricciones, sean éstos de orden físico o de orden moral. Por lo tanto, podemos distinguir dos tipos de libertad-de: en el orden físico o externo y en el orden Psíquico. Libertad-para significa libertad para alcanzar un objetivo, realizar un valor alcanzar una meta. Este tipo de libertad es de tipo interno, reside en la voluntad y es mucho más valiosa que libertad-de. Las partes que acuden al proceso de mediación bajo el supuesto de libertad-para tienen mucho más posibilidades de arribar a un acuerdo debido a que quien practica la libertad-para tienden a poseer un potencial más decidido, firme y seguro. Esto es, internamente en el individuo se vuelve más capaz de captar y apreciar los valores y, por tanto cada vez es más apto para decidirse a favor de ellos y realizarlos con mayor facilidad.
La libertad se ejerce durante todo el proceso de mediación, pero se ejerce particularmente en las etapas de generación y evaluación de opciones, etapas en que las partes aportan posibles soluciones al conflicto cuanto más conocimiento tengan las partes en cuanto a la problemática, más posibilidades tendrán de resolverlo. La ignorancia es un obstáculo de la libertad y consiste en ausencia de conocimientos. Es un obstáculo a la libertad porque para elegir algo es preciso conocer.2 Gutiérrez Sáenz define un como ignorancia culpable: Cuando no se sabe lo que se debería saber (ignorancia positiva) por ejemplo: el mediador que no sabe utilizar las técnicas y habilidades de comunicación debido a su falta de estudio en la materia, y la ignorancia negativa: Consiste en no saber lo que no sería necesario saber. (no culpable) por ejemplo: el mediador no está obligado a conocer sobre medicina, es ignorancia, pero ignorancia negativa no positiva.
Comúnmente los mediados arriban al proceso de mediación con ignorancia culpable positiva y negativa, el mediador debe de tener la capacidad de reconocer si las partes se encuentran afectadas bajo este tipo de ignorancia, y si así fuera deberá, exhortarlos a que se informen ampliamente sobre los temas a tratar en el proceso de mediación. El mediador podría incurrir en la ignorancia negativa, pero jamás en la ignorancia positiva. Aristóteles en el libro III de su Ética de Nicómaco. Señala que la ignorancia, vicia la voluntad de la acción, si obramos por ignorancia sin suficiente conocimiento o con información errónea del estado de cosas en las que se toman decisiones, nuestro acto no es totalmente voluntario, hacemos lo que sabemos pero no sabemos del todo lo que hacemos. Si hubiéramos estado plenamente informados es de suponer que habríamos actuado de otro modo. Otro impedimento que señala Aristóteles como obstáculo de la voluntariedad es lo que nos fuerza a actuar de cierto modo y no de otro, es decir lo que restringe nuestras posibilidades alternativas y condiciona nuestra decisión. Desde luego, si se nos coacciona de tal modo que nos es imposible elegir (como el prisionero que debe saltar al mar con las manos atadas desde la plancha de madera, empujado por el sable del pirata a su espalda) dicho acto de ninguna manera es voluntario.
Me permito transcribir íntegramente parte del capítulo denominado incertidumbre y fatalidad del gran libro “El valor de elegir” de Fernando Savater, ya que me parece sumamente valiosa su obra y las ideas que plasman en ella, por lo que no quisiera omitir algún dato que es esencial para este humilde artículo: En la acción humana interviene el conocimiento de lo que no hemos dispuesto, las posibilidades de las que creemos disponer y la disposición que tomamos. Ludovico Geymonat establece así estos tres elementos fundamentales “el estado de las cosas del que parte el individuo, el conjunto de iniciativas compatibles con tal estado de cosas y el acto de voluntad con el que decide elegir una”, precisemos un poco de ellos. Primero el estado de las cosas del que parte el individuo, es decir, la situación efectiva del universo según se presenta a quien intenta comprenderla pero sin ser regidor ni responsable de ella. Leyes y funciones de lo existente que hemos tratado de codificar aunque tengamos claro que, en cualquier caso, no responden a nuestro arbitrio. Cuanto mejor las comprendamos, mejor podemos aprovecharlas: pero no está en nuestra mano recházalas o ignorarlas a capricho. En segundo lugar, las iniciativas compatibles con tal estado de cosas, es decir lo que en tales circunstancias podríamos hacer…si quisiéramos. Con ellas se mezclan las posibilidades dudosas que queremos, aun sin estar seguros de que sean realmente posibles. Forman el abanico de ofertas averiguadas o inventadas de que disponemos cuando llega el momento de actuar. Cada una de ellas podemos imaginarla encaminada a realizar algún aspecto de nuestros ideales prácticos, esos símbolos dinámicos de nuestro ser y querer de los que hemos hablado. En tercer lugar, el acto de voluntad que opta entre esas alternativas e intenta realizar una de ellas si no me equivoco, es en este último paso en la elección propiamente dicha –donde reside el motor de la acción humana. Porque actuar requiere sin duda conocimiento (para saber hasta donde sea posible cómo están las cosas y cuál es su naturaleza) e imaginación (para diseñar virtualmente los proyectos con tal naturaleza que puedan llevarnos a realizar nuestros distintos y a menudo contrapuestos ideales prácticos), pero consiste principalmente en decisión acerca de lo que va a hacerse, eligiendo entre los proyectos del menú de cuanto parece que puede ser hecho. Actuar es en esencia elegir y elegir consiste en conjugar adecuadamente conocimiento, imaginación y decisión en el campo de lo posible (sobre lo imposible, en cambio, no hay deliberación, como ya señalo Aristóteles: no podemos elegir ser inmortales…)3
El que los participantes en un proceso de mediación sepan conjugar conocimiento, imaginación y decisión les dará la suficiente libertad en su accionar para resolver adecuadamente sus conflictos no importa lo complejos que estos sean.
El tema de la libertad es sumamente complejo a veces las partes que participan en el proceso de mediación creen ser libres, no basta declararse libre para serlo efectivamente, y posiblemente sigan prisioneros del odio, de la avidez, del egoísmo del conflicto. Sin embargo, hay todavía esperanza de que las partes aspiren a una verdadera libertad, guiados por un mediador capaz a través del proceso de mediación.
Citas
1. Jaime Barylko, La Libertad, Editorial sudamericana S.A. 2005, Buenos Aires Argentina, pág. 15.
2. Raúl Gutiérrez Sáenz, Introducción a la Filosofía, Editorial Esfinge 2009, México, pág. 200
3. Fernando Savater, El valor de elegir, Editorial Ariel España 2003, pág.35
Emilio Rodríguez Rodríguez. Maestro en Métodos Alternos de Solución de Controversias por la Facultad de Derecho y Criminología, Licenciado en Derecho y Ciencias Jurídicas, Catedrático de la Maestría de Métodos Alternos de Solución de Controversias en la materia Taller de Mediación, Catedrático a nivel Licenciatura y Maestría de la Universidad Regiomontana, Certificado por la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública en Soluciones de Alto Rendimiento al Conflicto, Comunicación, Negociación y Construcción de Consensos del Tecnológico de Monterrey, labora actualmente como Coordinador operativo del Centro Estatal de Métodos Alternos de Solución de Conflictos del Poder Judicial del Estado de Nuevo León. emilio.rodriguez@pjenl.gob.mx

715. La valentía del Mediador en el ámbito Penal

Taller de Mediación
"La valentía del Mediador en el ámbito Penal"
Emilio Rodríguez Rodríguez
“Si la justicia tiene el coraje de tener los ojos vendados con el fin de evitar cualquier discriminación, la mediación tiene la valentía de conservar las manos atadas con el fin de impedir cualquier intervención abusiva”
- Jean Francios Six
El nuevo sistema acusatorio penal en México es una realidad en algunos Estados de la Republica Mexicana como lo son los Estados de Chihuahua, Oaxaca, Zacatecas, Morelos, Baja California, Nuevo León (en forma parcial) entre otros, el cual incluye los mecanismos alternativos de solución de controversias, fundados en el artículo 17 de Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos el cual establece “Las leyes preverán mecanismos alternativos de solución de controversias. En la materia penal regularán su aplicación, asegurarán la reparación del daño y establecerán los casos en los que se requerirá supervisión judicial.” Lo anterior obliga a los mediadores o prestadores de servicios de métodos alternos conocer el nuevo sistema acusatorio penal para que puedan conocer su participación dentro del proceso, así como capacitarse en Mediación Penal y Justicia Restaurativa.
Dichos mecanismos serán de gran utilidad para el sistema siempre y cuando sean aplicados de forma eficiente por los mediadores, verdaderos mediadores tal y como lo establece Jean Francois Six establece en su libro Dinámica de la Mediación: “Es una irresponsabilidad, justamente hacer creer, en efecto, que la mediación funciona por sí misma (estoy seguro que también aplica en los temas de justicia alternativa), que todo el mundo es capaz de ella. Éste es uno de los puntos particularmente graves para el futuro de la mediación”. Todo mundo puede hablar y escribir, pero no todo el mundo es escritor; esto requiere de un don que debe desarrollarse arduamente; también todo el mundo dibuja, y no todo el mundo es pintor: eso requiere, aquí también un don y una educación. Ser mediador requiere en el sentido estricto pide una verdadera formación, una formación continúa: un verdadero mediador no cesa a lo largo de su vida, de afinar su arte, al igual que un escritor o pintor. 
Por otra parte los mediadores debemos abocarnos a la práctica, aplicar los conocimientos adquiridos, para así comenzar a medir resultados, lo que requiere valentía por parte del mediador debido a el ámbito al que se enfrenta, que se encuentra plagado de sentimientos como los son la venganza, enojo, confusión, vergüenza, incertidumbre, valentía de no juzgar o acusar a las partes, de no convertirse eventualmente en Ministerio Publico o Juez; el mediador debe participar como tercero neutral entre imputado y afectado, sin embargo debe reconocer a las partes como personas que se encuentran en una situación que les resulta muy difícil manejar y asimilar.
El mediador penal participa con valentía para que las partes tengan la posibilidad de arribar a un acuerdo reparatorio, siempre en la mediada de lo posible, sin embargo no todo es reparación de daño desde el punto de vista material, ya que son personas las que intervienen en el mismo, lo que les da la posibilidad de trabajar en el manejo del perdón, que brinda a las partes un sentido sanador para que puedan continuar con sus vidas y prevenir conflictos futuros.
El mediador penal al igual que un herrero trabaja con hierro y fuego, el primero busca moldear a las partes en conflicto representada por el hierro y el conflicto, derivado de la comisión de un delito, representada por el fuego, éstos son los principales ingredientes con los que un mediador deberá trabajar al calor del nuevo sistema acusatorio penal; calor que puede resultar incomodo para algunos mediadores, la mediación penal no es para todos los casos, ni para todas las personas, tampoco lo será para todos los mediadores.
Emilio Rodríguez Rodríguez. Maestría de Métodos Alternos de solución de Controversias por la Facultad de Derecho y Criminología, Licenciado en Derecho y Ciencias Jurídicas, Catedrático de la Maestría de Métodos Alternos de Solución de Controversias en la Materia Taller de Mediación, Catedrático a nivel Licenciatura y Maestría de la Universidad Regiomontana, Certificado por la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública en Soluciones de Alto Rendimiento al Conflicto, Comunicación negociación y Construcción de Consensos del Tecnológico de Monterrey, labora como Coordinador operativo del Centro Estatal de Métodos Alternos de Solución de Conflictos del Poder Judicial del Estado de Nuevo León.
1. Six, Jean Francois. Dinámica de la Mediación, Editorial Paidós, p. 188 y189

689. Técnicas y habilidades del Mediador

Taller de Mediación
"Técnicas y habilidades del Mediador"
Emilio Rodríguez Rodríguez

"No se le puede enseñar nada a un hombre;
Solo se le puede ayudar a encontrar
la respuesta dentro de sí mismo”
- Galileo Galilei

La intervención de un mediador suele cambiar la dinámica de la mediación. Las partes a menudo experimentan frustración y dificultades en las negociaciones para llegar a un acuerdo. Además de los problemas intrínsecos derivados del hecho de que las partes que intervienen en una negociación tienen puntos de vista opuestos y objetivos encontrados, como también los antagonismos personales, que dificultan el proceso de mediación.
El éxito del proceso de mediación radica en que las partes en conflicto arriben a sus propios acuerdos, convencidos que la solución que dieron a su conflicto fue la mejor solución para ambos, ya que la misma fue el resultado del trabajo de las partes, y que el mediador sólo fue un tercero imparcial y neutral que ayudó a las partes a visualizar el conflicto de una nueva forma, así mismo estructuró los procesos de comunicación de los mismos, los ayudó a que ellos mismos generaran nuevas opciones y las evaluaran para así dar paso al convenio; pero esto solo puede ser logrado a través de la aplicación de las técnicas y habilidades del mediador, como lo son la escucha activa, el prestar seria atención a las partes en el proceso de mediación, y que estas se percaten de que está ocurriendo de esta manera, es esencial para lograr la misión del mediador; el rapport o la sincronización de los ritmos biológicos pueden tener gran relevancia entre el mediador y las partes esto crea un ambiente de confianza; la empatía para dar a los demás el tiempo y el espacio que necesitan para expresarse plenamente y sentirse comprendidos; el parafraseo él mediador, como receptor escucha él mensaje y su replanteamiento, empleando palabras distintas a las expresadas por quien transmite el mensaje; las preguntas, pues al preguntar adecuadamente se puede ayudar a cambiar los mapas que están originando las emociones que se pueden o quieren cambiar; la programación neurolingüística, que nos permite conocer la percepción de las otras personas a quienes tenemos enfrente, o a nosotros mismos
Ahora bien esto crea una conexión entre el mediador y cada una de las partes, así como la construcción del espacio de la mediación; son herramientas indispensables para generar confianza de sus destrezas, de sus habilidades y técnicas, las cuales pueden pasar desapercibidas por las partes, pero que son fundamentales en el desempeño del mediador.
Es cierto que el derecho regula relaciones sociales, pero no todas las relaciones sociales son reguladas por el derecho; la sociedad tiene que estar preparada para incidir de manera decisiva, en los conflictos derivados de esas relaciones sociales no reguladas por el derecho o que reguladas por éste, requieran otra forma de solución como lo las salidas alternas de solución de conflictos.1
Las habilidades del mediador se encuentran ocultas para el derecho, pero para la práctica de la mediación son de vital importancia desarrollarlas y aplicarlas, para así obtener resultados óptimos y cumplir con el fin último del derecho: lograr una convivencia armónica con justicia.
emilio.rodriguez@pjenl.gob.mx
Emilio Rodríguez Rodríguez. Maestro en Métodos Alternos de Solución de Controversias por la Facultad de Derecho y Criminología, Licenciado en Derecho y Ciencias Jurídicas, Catedrático de la Maestría de Métodos Alternos de Solución de Controversias en la Materia Taller de Mediación, Catedrático a nivel Licenciatura y Maestría de la Universidad Regiomontana, Certificado por la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública en Soluciones de Alto Rendimiento al Conflicto, Comunicación, Negociación y Construcción de Consensos del Tecnológico de Monterrey, labora como Coordinador Operativo del Centro Estatal de Métodos Alternos de Solución de Conflictos del Poder Judicial del Estado de Nuevo León.
1. Castanedo Abay, Armando. Mediación Una Alternativa para la Solución de Conflictos. Colegio Nacional de Ciencias Jurídicas y Sociales. México. Pág. 27.

Mediación: Una ventana hacia el acuerdo


Taller de Mediación
"Mediación: Una ventana hacia el acuerdo"
Emilio Rodríguez Rodríguez
La capacidad del hombre para encontrar soluciones a la problemáticas sociales, ha encontrado en la mediación una excelente opción para las personas que desean solucionar los conflictos, que son parte ineludible en la vida de cualquier hombre, Los conflictos no son inevitables, sino que son la consecuencia de una cadena sucesiva de elecciones de conducta, pero que por razones diversas como lo es la parte emocional dificulta el que dos o más personas puedan ponerse de acuerdo sobre la resolución de un conflicto, la mediación precisamente otorga a los participantes la posibilidad de descubrir las razones fundamentales que los ha llevado a un desacuerdo, en mediación entendemos que las personas no hacen las cosas sin ninguna razón, siempre hay una causa justificada para ello, el que la otra parte pueda entender las razones que tuvo la otra parte para hacer lo que hizo, o que pretende hacer o dejar de hacer, constituye un gran beneficio para las partes, porque de ésta manera ambos pueden comprender que cada uno tiene sus intereses y que estos intereses no siempre son opuestos ya que casi siempre existe una zona en la que los intereses de ambos pueden coincidir, aquí es donde el mediador puede ayudar a las partes, sin influir en el resultado final del acuerdo, ya que la tarea del mediador no es encontrar la verdad legal de los hechos, el mediador no juzga quién tiene la razón o no la tiene, la clave en mediación es que el mediador reconstruye el puente de comunicación que ha complicado la relación y que ha deteriorado la misma lo que hace precisamente que se desencadene lo inevitable: el conflicto.
El acuerdo final, resultado de una mediación constituye para las partes una mayor probabilidad de que los acuerdos a los que arribaron puedan cumplirse de forma voluntaria y sobre todo que éstos se encuentran convencidos que éste acuerdo era la mejor opción para las ellos , por una simple y sencilla razón: fue el resultado de su propio acuerdo en la que se expusieron sus intereses y necesidades y que fueron resueltos de forma colaborativa, haciendo a un lado los protagonismos, las posiciones, pero sobre todo aprendieron que es posible separar a la persona del problema, es decir las partes luchan contra el problema, no una contra la otra. Una buena resolución del conflicto nunca es el trabajo de una sola persona, es el trabajo de las partes en disputa.
El valor básico ofrecido por el proceso de la mediación reside en aumentar la capacidad de las partes para hacer decisiones que beneficien tanto su situación actual como la futura. Es en este sentido que se dice que el mismo proceso de mediación tiene que ser una experiencia educacional, que enseñe a las partes nuevas maneras de identificar sus intereses, representarlos inteligentemente y llegar o no a acuerdos donde se los respete. Aumentar los grados de libertad individual para hacer decisiones que mejoren la propia vida.
Emilio Rodríguez Rodríguez. Maestro en Métodos Alternos de Solución de Controversias por la Facultad de Derecho y Criminología, Licenciado en Derecho y Ciencias Jurídicas, Catedrático de la Maestría de Métodos Alternos de Solución de Controversias en la Materia Taller de Mediación, Catedrático a nivel Licenciatura y Maestría de la Universidad Regiomontana, Certificado por la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública en Soluciones de Alto Rendimiento al Conflicto, Comunicación, Negociación y Construcción de Consensos del Tecnológico de Monterrey, labora como Coordinador Operativo del Centro Estatal de Métodos Alternos de Solución de Conflictos del Poder Judicial del Estado de Nuevo León. emilio.rodriguez@pjenl.gob.mx

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos: Justicia Alternativa y Restaurativa para una Cultura de Paz por José Benito Pérez Sauceda

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