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1549. Empatía en el juzgado

La Mediación Penal gana terreno gracias a jueces y voluntarias pioneros que apuestan por otra forma de hacer justicia
Las dos chicas tenían apenas veinte años. Una fuerte pelea acabó en los juzgados. Ni se miraban a la cara presas de la indignación. Una sesión de dos horas y media con la voluntaria Nancy Fernández Bargiela fue suficiente para que su enfrentamiento no llegara a juicio, hablaran de sus problemas y llegasen a un acuerdo. «Terminaron dándose un beso», dice esta profesional. La mediación gana terreno en la justicia andaluza gracias a jueces y voluntarias audaces, que han comprendido el valor del diálogo para solucionar conflictos. La empatía también tiene sitio en el juzgado.
En el Juzgado de Instrucción número 7 de Málaga el titular del órgano, Román Martín González López, selecciona unos sesenta expedientes mensuales de entre todos los asuntos que le llegan y los manda a mediación. En la jurisdicción penal esta práctica es más complicada por la trascendencia y gravedad de los delitos.
En este y otros dos órganos de Instrucción la experiencia, amparada por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), se lleva a cabo de forma pionera desde hace tres años. Esta práctica está muy extendida en Familia, y en apenas 15 días se implantará en los juzgados de lo Mercantil, aunque si triunfa en Penal, como está ocurriendo, tendrá mucho camino recorrido.
«La mediación es una solución, porque muchas veces un juicio no arregla los problemas de fondo. Las malas relaciones entre las partes o los familiares siguen existiendo aparte de la respuesta judicial. Con la mediación, por ejemplo, si esas dos chicas se ven por la calle no se pegan otra vez», precisa el magistrado, un auténtico adalid de esta forma humana y empática de hacer justicia.
"Facilitar la comunicación"
En Instrucción 7 trabajan con la Asociación para la Mediación Familiar e Intergeneracional de Málaga (Amfima). Las abogadas y expertas mediadoras Nancy Fernández y Ana Avellaneda son dos de las voluntarias más veteranas, conocen el terreno y buscan el acuerdo con la seguridad y la mano izquierda con que un zahorí encuentra agua en un suelo seco. «El escenario es muy importante. Después de la denuncia, los enfrentados se ven en el juzgado y no pueden comunicarse. Nosotras lo que hacemos es facilitar la comunicación en un espacio distinto y resolver positivamente el conflicto», dice Avellaneda.
A lo mejor, cuentan ambas voluntarias, no llegan a un pacto agresor y agredido, «pero acaban mirándose a la cara». El magistrado Martín González asegura seleccionar, junto al secretario, los casos susceptibles de ser sometidos a mediación siguiendo su intuición. «A veces me da la impresión de que pueden llegar a un acuerdo, pero cuando el enfrentamiento es muy grande huimos de ello», recalca.
Una vez hecha la selección, el expediente pasa a Amfima, explica Fernández Bargiela, se manda una carta a los afectados ofreciéndoles el servicio, se les llama y, si aceptan, se les da una sesión informativa individual en un espacio reservado para el diálogo en la Ciudad de la Justicia. «Luego les preguntamos si quieren hablar entre ellos, pero también podemos hacer la mediación sin que se vean», relata.
El desconocimiento respecto a esta práctica es muy grande aún. El juez cree que debería publicitarse esta posibilidad en el Juzgado de Guardia y en el vestíbulo de los palacios de Justicia de todos los partidos judiciales, porque muchos ciudadanos no saben que pueden recurrir a esta vía. Él selecciona los casos, a veces piden la mediación los abogados, otras éstos la obstaculizan, pero lo que es seguro es que si ofensor y ofendido no conocen esta vereda no la tomarán.
Desconocimiento
«Muchos me dicen ojalá lo hubiera sabido yo antes», precisa. Los tres profesionales afirman que, de los que acceden a esta vía, el 80% acaba llegando a un acuerdo.
Ana Avellaneda recuerda uno de los casos que tuvo: un matrimonio llevaba a su hijo de tres años al médico de un centro de salud debido a una serie de males, el sanitario les dijo que iban demasiado y acabaron insultándose y cruzándose denuncias. Tras someterse a mediación, retiraron las acciones porque la madre «entendió que no supo hacerle ver al facultativo la preocupación que tenía por las enfermedades de su hijo y éste comprendió que no se explicó bien», reseña Avellaneda, que, junto a Fernández Bargiela, lleva desde 1999 estudiando esta vía.
«Agradecen mucho el diálogo, muchas veces unos dicen a los otros: si hubieras hablado conmigo no estaríamos aquí», precisa Nancy Fernández. «El problema es que un conflicto como el de estas chicas no les afecta sólo a ellas, sino también a sus grupos, los individuos se posicionan con uno o con otro. Aquello fue una escalada. Al final se relajó todo, ellas salieron convencidas de que eso termina allí».
Avellaneda se queja de que este servicio –voluntario, aunque hay mediadores privados– no está en todos los juzgados. Ambas profesionales insisten en que hay que extenderlo a todos –en Instrucción sólo otros dos órganos lo ofertan–.
Si se llega a un acuerdo, lo normal es archivar el procedimiento. Si no, nadie pierde, porque la investigación continúa. En lo que insisten estos tres profesionales es en que la mediación debería ser obligatoria, al menos para determinados delitos. «Yo lo pondría como una opción ante determinados delitos: estafas, apropiaciones indebidas, daños, lesiones, injurias y amenazas, y estudiaría otros», indica el magistrado, quien añade que la mediación evita, precisamente, la doble victimización del proceso penal: no hay que declarar lo mismo a la policía, al juez y luego repetirlo en el juicio.
La primera sesión es la más difícil. Hay que romper la tensión, el hielo, llegar al corazón del conflicto. «Les decimos que el juez ve que él puede resolver su asunto; eso a la persona le da fuerza. La gente se queja de que en el juzgado no le dejan hablar y aquí se facilita el sitio», precisa Fernández Bargiela. Avellaneda recuerda que nada hay que perder.
La abogada Nancy Fernández asegura que le gusta resolver el tema en la primera de las citas, no en las siguientes porque cuando salen de la sala los protagonistas reciben la opinión de todo el mundo y eso les influye. «Lo máximo han sido tres sesiones», precisa, aunque Ana Avellaneda subraya que la primera «es la clave».
¿Cómo se les entra, qué se les dice para que confíen en la persona que media, cómo echar abajo ese muro de indignación y silencio? «Los haces hablar, le refuerzas de forma positiva su versión sin llamar mentiroso a nadie. Es el lenguaje», apostilla Nancy Fernández, a lo que Avellaneda agrega: «El trabajo lo hacen ellos cuando la gente está dispuesto a resolver el problema». Es, otra vez, la semántica.
Con una disculpa vale
Muchas veces no quieren dinero, ni ver al otro entre rejas o una orden de alejamiento, explican, simplemente se conforman con una disculpa. En el juicio se va al grano, porque los juzgados están saturados de procesos. La mediación además supone un ahorro de dinero y tiempo para la justicia: no hay que celebrar actos, comparecencias o juicios innecesarios ni citar testigos o peritos.
Avellaneda recuerda una mediación que ilustra a la perfección lo que cuenta: un problema de tráfico acabó con un joven y un hombre enzarzados en una refriega; en un juicio, hubieran sido condenados. En la mediación, uno supo que el chico conoció ese día que su padre tenía cáncer y el otro no podía soportar que lo insultaran delante de su mujer. «Se conocían del barrio. Llegaron a pedirse perdón. Uno le dijo al otro: ‘No ha sido para tanto, pero me insultaste’. Al final se dieron la mano y se tomaron algo abajo», a lo que el juez añade: «Con una disculpa se quedan más que satisfechos».
La mediación penal se abre paso poco a poco pero sus protagonistas quieren más espacio. Sólo necesitan tiempo y diálogo.
José Antonio Sau. Laopinióndemalaga. Málaga, España. 15/02/15

1321. Comunicación en Mediación: ¿formas generales para personas únicas?

Quizá muchos de nosotros ya conocemos los términos mapa y territorio. Para los que no, empezaremos con el mapa: cuando hablamos del mapa de una persona nos referimos a la forma en la cual esa persona visualiza el mundo que le rodea, las situaciones vividas y las cosas cotidianas que le ocurren. se trata de cómo las personas hacen su propio reconocimiento de lo que objetivamente está ocurriendo: el territorio.
El territorio hace referencia a lo que objetiva y realmente ocurre, sin ninguna interpretación personal por ninguna parte; estaríamos hablando del hecho sin más.
Las personas percibimos el mundo (Territorio) tal cual se presenta a través de los sentidos. Tras esto, hacemos una representación interna del mismo, es decir, cada persona crea de manera interna su mapa personal, pasando la información por nuestros filtros particulares, influidos por nuestros valores y creencias, recuerdos, decisiones, experiencias y bagaje cultural y social. Únicamente podremos percibir aquellas cosas para las cuales nuestros filtros estén preparados.
Con todo esto, y teniendo en cuenta que cada persona en su mundo interno hace una representación de lo que ocurre, influenciada por sus filtros personales y vivencias, no podemos pretender que una comunicación única y general llegue a todos por igual.
Con la PNL, podemos trabajar e indagar en los procesos internos de cada persona para llegar a entender su mapa y, de esta manera, comunicarle lo que nosotros debemos o deseamos comunicar, sabiendo que cada persona enfocará su mapa tal y como el comunicador enfoque el territorio.
¿Y cómo se materializa?
La PNL nos habla sobretodo de la comunicación no verbal que nos ofrece la persona que tenemos delante; propone, entre otras cosas, que nos fijemos en el movimiento de los ojos de la persona para conocer su modo de procesar la información y a partir de ahí modelar, no la información, si no la forma de darla.
Por ejemplo, mediante el movimiento de los ojos de una persona nos damos cuenta de que procesa la información de manera visual. Nuestra exposición de la información habrá de ser más documentada con fotografías, gráficas, dibujos en la pizarra, etc.
Aclara en este punto que esto no quiere decir que haya una sola forma de procesar la información, es decir, que una persona sea especialmente visual, no significa que sólo reciba la información visual, únicamente que la captará mejor y la retendrá de manera más duradera en un mundo interno.
Por eso, es importante que si queremos que nuestra información llegue de forma clara y directa a la persona o personas que tenemos delante, seamos capaces de flexibilizar nuestro proceso comunicativo y adaptar la información sobre el territorio concreto al mapa personal del receptor.
El mensaje que queremos transmitir seguirá siendo el mismo, pero lo haremos llegar al receptor de una manera más sencilla para él. Por ejemplo, parece obvio que si necesitas mandar un paquete desde España a Alemania, lo envíes por avión, en vez de mandarlo en coche hasta Barcelona, desde allí en tren hasta Francia, y allí en autobús hasta Alemania. El paquete sigue siendo el mismo, pero facilitamos el envío cogiendo el avión.
¿Qué hacer entonces cuando estamos ante una sala llena de gente con maneras diferentes de procesar la información? Muy bien, de todo un poco. Es decir, en estas situaciones, es necesario que el comunicador establezca un método de comunicar que permita a todas las personas acceder a él de manera sencilla; en primer lugar por que si no es así, la inmensa mayoría de la sala saldrá mentalmente de ella a los pocos minutos, y en segundo lugar, porque si no todo el esfuerzo habrá sido en vano.
Parece obvio entonces que si enviamos la información de varias maneras diferentes (por ejemplo, hablando a la vez que enseñamos diapositivas; enseñando un video dinámico que represente la información...), todas las personas que tengamos delante, tengan el sistema de interpretación preferente que tengan, van a captar el mensaje, objetivo principal del comunicador.
Así, una vez más la PNL nos propone una herramienta de comunicación válida y eficiente para sacar el máximo partido a un proceso comunicativo; tanto con una sola persona como con varias a la vez; ofreciéndonos la posibilidad de crecer como comunicadores si tomamos la vía de la flexibilidad.
Verónica Pomares García. Miembro de Acuerdo Justo S.C., en el desarrollo de Mediar On Line. Trabajadora Social/Mediadora de Conflictos. Experta en Convivencia y Mediación en el ámbito educativo. Máster oficial en Mediación. Diplomatura en Trabajo Social.

1308. ¿Cómo comunicar eficazmente en la Mediación? El secreto está en la Programación Neurolingüística

A menudo solemos escuchar que “cada persona percibe el mundo de manera diferente”. La verdad es que no es del todo cierto.
Las personas percibimos el mundo de la misma manera, es decir, a través de los sentidos. Estos captan, de una manera más desarrollada o menos, eso sí, todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor y que son parte del mundo.
¿Cuál es entonces la diferencia? que tras percibir el mundo a través de los sentidos, hacemos una representación interna del mismo, es decir, cada persona crea de manera interna su mapa personal, pasando la información por nuestros filtros particulares, influidos por nuestros valores y creencias, recuerdos, decisiones, experiencias y bagaje cultural y social.
Únicamente podremos representar internamente aquellas percepciones para las cuales nuestros filtros estén preparados.
Visto esto, resulta importante hablar de mapa y territorio, para adentrarnos un poco más en la jerga de la PNL.
Cuando hablamos de “territorio”, hacemos referencia a “lo que objetiva y realmente ocurre, sin ninguna interpretación personal”; estaríamos hablando del mundo en sí.
Por otro lado al hablar del “mapa” de una persona nos estaríamos referido a “la forma en la cual esa persona visualiza el mundo que le rodea”, las situaciones vividas y las cosas cotidianas que le ocurren. Se trata de cómo las personas hacen su propio reconocimiento de lo que objetivamente está ocurriendo.
Hablando del trabajo de un comunicador, el territorio sería el mensaje que quiere transmitir al receptor o receptores, mientras que el mapa sería la representación que cada receptor hace de ese mensaje; es decir, el significado que le da o las interpretaciones que hace del mensaje.
Con esto, parece obvio afirmar que la labor del comunicador se convierte en una tarea bastante complicada, ya que no sólo debe transmitir el mensaje, si no que deberá  intentar adecuarlo y ajustarlo al mapa personal de cada persona o al menos hacerlo apto para todos los receptores.
Con la PNL, podemos trabajar e indagar en los procesos internos de cada persona para llegar a entender su mapa y, de esta manera, comunicarle lo que nosotros debemos o deseamos comunicar, sabiendo que cada persona enfocará su mapa tal y como el comunicador enfoque el territorio.
¿Cómo se materializa todo esto?
LA PNL nos habla sobre todo de la comunicación no verbal que nos ofrece la persona que tenemos delante; propone, entre otras cosas, que nos fijemos en el movimiento de los ojos de la persona para conocer su modo de procesar la información y a partir de ahí modelar, no la información, si no la forma de darla.
Por ejemplo, mediante el movimiento de los ojos de una persona nos damos cuenta de que procesa la información de manera visual. Nuestra exposición de la información habrá de ser más documentada con fotografías, gráficas, dibujos en la pizarra, etc.
Aclara en este punto que esto no quiere decir que haya una sola forma de procesar la información, es decir, que una persona sea especialmente visual, no significa que sólo reciba la información visual, únicamente que la captará mejor y la retendrá de manera más duradera en un mundo interno.
Por eso, es importante que si queremos que nuestra información llegue de forma clara y directa a la persona o personas que tenemos delante, seamos capaces de flexibilizar nuestro proceso comunicativo y adaptar la información.
El mensaje que queremos transmitir seguirá siendo el mismo, pero lo haremos llegar al receptor de una forma más sencilla para él. Por ejemplo, parece obvio que si necesitas mandar un paquete desde España a Alemania, lo envíes por avión, en vez de mandarlo en coche hasta Barcelona, desde allí en tren hasta Francia, y allí en autobús hasta Alemania. El paquete sigue siendo el mismo, pero facilitamos el envío cogiendo el avión.
¿Qué hacer entonces cuando estamos ante una sala llena de gente con maneras diferentes de procesar la información? Muy bien, de todo un poco. Es decir, en estas situaciones, es necesario que el comunicador establezca un método de comunicar que permita a todas las personas acceder a él de manera sencilla; en primer lugar porque si no es así, la inmensa mayoría de la sala saldrá mentalmente de ella a los pocos minutos, y en segundo lugar, porque si no todo el esfuerzo habrá sido en vano.
Si enviamos la información de varias maneras diferentes (por ejemplo, hablando a la vez que enseñamos diapositivas; enseñando un video dinámico que represente la información...), todas las personas que tengamos delante, tengan el sistema de interpretación preferente que tengan, van a captar el mensaje; objetivo principal del comunicador.
Para finalizar, resulta importante hablar de la compenetración o “rapport” en un proceso comunicativo. Esto se puede lograr y trabajar mediante lo que la PNL llama “acoplarse y reflejar”. Se trata de asumir el estilo de comunicación de la persona que tenemos delante, es decir, su tono de voz, su postura, su lenguaje, etc. -no se trata de imitarle en tono de burla, esto se hará siempre de forma respetuosa-, llegando así a alcanzar su ritmo comunicativo para luego modificarlo hacia el mensaje, si fuese necesario. El rapport da la las partes del proceso comunicativo la sensación de confianza y escucha necesarias para que la información sea directa y carezca de malinterpretaciones que lleven a conflictos o malentendidos.
Verónica Pomares García. Miembro de Acuerdo Justo S.C., en el desarrollo de Mediar On Line. Trabajadora Social/Mediadora de Conflictos. Experta en Convivencia y Mediación en el ámbito educativo. Máster oficial en Mediación. Diplomatura en Trabajo Social.

1130. La Mediación para gestionar conflictos


Málaga, España. Últimamente escuchamos mucho hablar de la mediación, y se emplea en numerosas ocasiones como sinónimo de arbitraje, conciliación, pero, ¿que es realmente la mediación? La mediación familiar es un proceso voluntario que persigue la solución extrajudicial de los conflictos surgidos en distintos ámbitos, ya sea conflictos familiares, (divorcios, custodias de menores, herencias… ) conflictos civiles o mercantiles, en asuntos de deudas, interpretación de contratos, e incluso la mediación hipotecaria puede dar respuesta a los conflictos de desahucios, por desgracia tan frecuentes en nuestros días. También encontramos experiencias de mediación penal, donde es posible que la víctima encuentre un espacio donde sea escuchado (fuera del formalismo del proceso penal) y en la medida de lo posible sea reparado el daño sufrido, y por otro lado el infractor repare el daño ocasionado y ofrezca un perdón sincero a la víctima, pudiendo obtener beneficios en la pena impuesta.
En todas estas experiencias de mediación intervienen mediadores, uno o más profesionales cualificados, imparciales, y cuya finalidad es posibilitar vías de diálogo y la búsqueda en común del acuerdo.
Es importante resaltar de esta definición el papel del mediador, como persona imparcial y neutral, que no es protagonista del proceso de mediación, sino que son las partes en conflicto las que buscan una solución amistosa que satisfaga sus propios intereses y necesidades.
En relación a la mediación familiar, nos encontramos con mucha frecuencia con procesos judiciales donde los jueces aplicando las leyes toman decisiones judiciales que no dan soluciones que satisfagan realmente las necesidades de las partes en conflicto, y esto origina continuas reclamaciones por incumplimientos reiterados de los acuerdos aprobados en los Juzgados de Familia. Esto se debe a que a las partes se les imponen decisiones que no han asumido voluntariamente como las mejores para su caso particular.
Es decir, en los divorcios o procesos de custodia de menores, no se analizan en profundidad cuales son sus necesidades e intereses de todas las partes implicadas, y especialmente cuales son las necesidades de los menores, los principales perjudicados en los conflictos familiares. Por ello, nos estamos olvidando de la esencia de la familia, de la esencia de la pareja, que son ellos y no terceros ajenos (abogados, fiscales y jueces) los que tienen en sus manos el poder de hallar una solución a sus problemas.
Las negociaciones en una mediación pueden tener lugar cuando las partes en una disputa han reconocido su existencia, acuerdan la necesidad de resolverla y se comprometen activamente en un proceso diseñado para solucionar la misma.
Las parejas y las familias que acuden voluntariamente al servicio de mediación deben hacer un gran esfuerzo para entender las reglas de la mediación.
Hoy en día, podemos darnos cuenta del gran número de problemas que tienen que afrontar las familias: desempleo, separaciones, problemas de comunicación con los hijos, problemas de comunicación con la pareja, violencia doméstica. Y todo ello va paralelo a los cambios que se producen en nuestra sociedad y en la estructura familiar, dejando paso la familia extensa a la familia nuclear y la familia monoparental.
La mediación como proceso que facilita la comunicación entre personas que están en conflicto intenta mostrar un camino hacia la solución de los problemas familiares.
En demasiadas ocasiones, vemos a las partes más preocupadas en negociar en términos "ganar o perder", que se olvidan de las personas que sufren las consecuencias de esta negociación. La mediación desarrollada adecuadamente debe situarnos en un espacio de "ganar-ganar", todos ceden y todos ganan, en el que pueden lograrse soluciones con la creación de nuevo valor para ambas (lo que gana una no lo pierde la otra, sino que obtiene otra ganancia).
Nuestra sociedad muestra graves problemas de comunicación, de diálogo, que deja paso en demasiadas ocasiones a la violencia. Nos falta tiempo, nos falta un espacio y el lugar adecuado para hablar, escuchar, para entenderse. Poco a poco, como sociedad en continuo crecimiento hemos ganado independencia, autonomía, sabiduría, competitividad, pero hemos perdido en el camino algo importante, algo que sólo podemos apreciar en poblaciones pequeñas, los valores morales, la solidaridad, el compañerismos, la comprensión y el entendimiento.
La mediación debe ofrecerse a los ciudadanos como un espacio para que la comunicación fluya y se aparquen egoísmos y posiciones cerradas donde no cabe espacio para la empatía, es decir la capacidad de ponernos en el lugar del otro.
En conclusión, la mediación es un nuevo reto actualmente para la sociedad española y donde todos los profesionales estamos comprometidos en promover una nueva cultura donde la mediación se convierta en una actitud permanente de fomento de la escucha activa, ponerse en el lugar del otro y buscar con imaginación formas alternativas a la resolución de conflictos de toda índole.
Málaga Hoy.es. 30/06/2012

966. "La Mediación fomenta una Cultura de Paz"

Oaxaca, Oaxaca. “La mediación en Oaxaca fomenta una cultura de paz en función del hombre y su relación con los demás, y para lograrlo es importante que tenga vínculos sanos, por lo que debe conocerse y estar bien consigo mismo”, expresó el magistrado Eduardo Pinacho Sánchez, presidente de la Primera Sala Civil del TSJ, durante la inauguración de la jornada de talleres que imparte el Centro de Mediación Judicial a jueces y secretarios judiciales.
Pinacho Sánchez señaló que los mejores ayudantes en la solución de conflictos, son las personas plenamente humanas que entienden la importancia de servir a los demás. “Éste es el perfil del mediador que pretende diseñar el Poder Judicial del Estado, para lograr una administración de justicia más eficiente, pero sobre todo, más accesible para los oaxaqueños”, dijo.
En este sentido, el Centro de Mediación Judicial del Tribunal Superior de Justicia sigue con paso firme en la capacitación, especialización y actualización de los funcionarios judiciales con el objetivo de que sean mediadores expertos en la comunicación y que conozcan a las partes dentro del proceso de la negociación.
“Objetivo que igualmente resulta deseable para todos los funcionarios del Poder Judicial, ya que solo así se brindará un servicio de excelencia técnica y humana en la administración de justicia”, puntualizó el magistrado Pinacho Sánchez.
En estos talleres, denominados “Herramientas de comunicación efectivas para la negociación y la mediación” y “Sanando al sanador, herramientas de auto – ayuda”; los asistentes aprenderán a explorar el campo de autoconocimiento, a entender el lenguaje no verbal de las personas para percibir sus posibilidades ante el entorno que los rodea, a entender a las personas con base en la información que reciben de las partes en conflicto para impulsar respuestas adecuadas.
Ciudadanía Express.com. 29/11/2011

962. Guía sobre resolución pacífica de conflictos para funcionarios

Caracas, Venezuela. El Consejo General de Policía publicó esta semana en su página web la practi-guía 18: La Clave del Acuerdo, que trata sobre la resolución pacífica de conflictos, que forma parte de la Colección Baquía, y también será distribuida de manera gratuita a todos los funcionarios y funcionarias policiales del país, como los anteriores 16 números entregados a principios de este año.
Esta practi-guía (disponible en el enlace Colección Baquía en http://www.consejopolicia.gob.ve/ ) describe mecanismos para la resolución de conflictos, una de las situaciones más frecuentes a las que se enfrentan los funcionarios y funcionarias policiales en su labor cotidiana, desde aquellos de baja intensidad hasta los que puedan requerir el uso de la fuerza potencialmente mortal.
Facilitar la resolución de conflictos mediante el diálogo, la mediación y la conciliación está establecido como uno de los fines del servicio de policía en la Ley Orgánica del Servicio de Policía y Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (LOSPCPNB), por lo que los funcionarios y funcionarias requieren manejar éstas herramientas.
Para la resolución de conflictos, la practi-guía La Clave del Acuerdo sugiere la identificación de la raíz del conflicto y de sus causas y analizar qué es lo que está ocasionando la situación para saber en dónde se puede proponer una solución. Este modo de aproximación sustituye el acercamiento del funcionario o funcionaria de policía presuponiendo lo que está pasando o por qué los hechos están ocurriendo, y le facilitará la posibilidad de resolver el conflicto de manera pacífica.
Asimismo, la guía resalta los medios alternativos para la resolución de conflictos, como el establecimiento de acuerdos, su formalización y seguimiento; y describe la negociación como un “proceso de discusión entre partes en conflicto con el objetivo de establecer un acuerdo aceptable por todos y todas” y como mecanismo que “prescinde del uso de la fuerza para visibilizar el reconocimiento por vía de la comunicación y el diálogo, de los intereses comunes y menos intrusivos”.
Recomienda además que los funcionarios y funcionarias policiales en el rol de facilitadores o facilitadoras ante situaciones de conflicto deben planificar el trabajo, generar un clima propicio, motivar la participación de todos, facilitar la discusión y lograr que el grupo alcance los resultados.
Igualmente la practi-guía explica las técnicas de mediación, conciliación y arbitraje, que permiten llegar a un acuerdo consensuado entre las partes involucradas sin necesidad de utilizar la fuerza.
Igualmente el Consejo General de Policía publicó otras practi-guías, las cuales también están disponibles en la página web: Con el tiempo a Nuestro Favor (reducción de horarios para los funcionarios y funcionarias policiales), Responsabilidad de Cuido (gestión de riesgos y administración de desastres) y Comunidad de Decisión (reuniones policiales para la toma de decisiones).
Para más información sobre el Servicio de Policía en el Nuevo Modelo, así como las formas de Participación Ciudadana, visite http://www.consejopolicia.gob.ve/.  
Prensa Web. 5/10/2011

938. El arte de saber escuchar

Un Mediador desde los medios
El arte de saber escuchar
Alberto José Hernández Silva
Los últimos días han sido de intensa actividad informativa, al registrarse hechos tan lamentables como la muerte del que fuera Secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora; las competidas elecciones en el estado de Michoacán; el despojo del que fuera objeto el boxeador mexicano Juan Manuel Márquez en su pelea con el filipino Many Pacquiao; el resultado de las encuestas del PRD en favor de Andrés Manuel López Obrador etc. Lo que ocasionó, que amigos y familiares tuvieran mucha tela de dónde cortar para platicar y hacer controversia de los temas citados; logrando entre todo un claro proceso de comunicación.
Aunque vale decirlo, lo ocurrido no es lo cotidiano, pues más bien las personas casi a diario se la pasen atendiendo sus cosas, sin hacer el mínimo esfuerzo por entablar una conversación con sus semejantes y menos escuchar los intereses y sentimientos del prójimo
Es frecuente que los ciudadanos nos quejemos, que los gobiernos no escuchan las demandas de seguridad, justicia y empleo, pues muchos de ellos no llevan a cabo, un contacto directo con la comunidad, al comunicarse con sus gobernados sólo a través de comunicados de prensa, Portales de internet, o bien mediante sus cuentas en las redes sociales sin escuchar cara a cara los reclamos o necesidades de la gente.
La mayoría de las veces, las autoridades implementan programas de consulta , mediante el teléfono o vía internet, volviéndose el proceso frío y desangelado, al no aplicar el proceso de la escucha activa; mismo que favorece el entendimiento entre las personas; recordemos la frase que señala que "La comunicación hizo de la indefensa criatura humana el dominador de la naturaleza".
Por lo anterior; ¿cree usted que las autoridades logren empatía con los ciudadanos? es decir ¿percibirán eficazmente lo que la gente siente o necesita? es importante puntualizar que la empatía , provoca sintonía y liderazgo entre las partes; por lo que, cuándo la comunidad solicita algo, la autoridad debe saber escucharla;, incrementando así su poder de persuasión "Los que se meten en el bolsillo de la gente, arman agendas, median en conflictos y promueven los mecanismos legales que ofrecen soluciones nuevas a problemas viejos".
La necesidad que hay de seguridad, justicia y paz social, requiere hacer a un lado el diálogo sordo que se traduce en un doble discurso, al no haber congruencia entre lo que se piensa, dice y hace; generando con ello actitudes defensivas a intereses creados; es por ello el momento de cambiarnos el chip y construir diálogos constructivos y coherentes en beneficio de todos. Apoyemos la autoestima, confianza, respeto y la competencia.
Escuchemos la voz de otros, "paremos las orejas" sobre las exigencias y reclamos de quienes nos rodean; facilitemos pues, el diálogo y el entendimiento y dejémonos de tantas trabas, requisitos y conductas autodefensivas; echemos fuera lo adversarial y decidamos entrarle a lo nuevo, a lo moderno, promoviendo y aplicando en serio en los procesos judiciales, administrativos y en nuestra vida diaria, la Mediación.
En la Mediación, el tercero neutral escucha, es paciente y comprensivo, no asesorara ni juzga, no opina ni sugiere soluciones; el Mediador genera un clima de confianza en el que las partes en conflicto son capaces de encontrar solución a sus problemas, recordemos que casi todo se puede mediar.
La falta de comunicación que padecemos, es porque no sabemos escuchar; actuemos con paciencia y control tengamos la habilidad de entendernos, interpretemos con claridad los sentimientos, ideas, pensamientos y pala-bras de los demás; dialoguemos con humildad y respeto y tratemos de ponernos en el lugar del interlocutor; seamos sinceros, específicos, concretos y precisos en la tarea de comunicarnos.
Al lograr una comunicación exitosa, se desencadenan los cambios positivos, desechemos de una vez y para siempre la mala costumbre de vivir en el conflicto.
Me permito, citar a un destacado Mediador, Don Jesús Elizondo González, quién comúnmente señala lo siguiente: "De primera intención acepta que tu percepción puede estar involuntariamente distorsionada"; "Antes de expresar tu juicio, reformula el punto de vista de tu contraparte hasta que él se sienta comprendido".
No olvidemos que, así como hay arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.
Alberto José Hernández Silva. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UANL; Comunicador Social y Periodista, Asesor en medios y Director del Consorcio Jurídico “Hernández Silva Abogados”; Certificado con el consecutivo PSMCNL-040 como prestador de servicios autorizado para ejercer la Mediación y la Conciliación en el estado por el Centro Estatal de Solución de Conflictos del Poder Judicial del estado de Nuevo León, de fecha 29 de marzo de 2007; Miembro del Colegio de Mediadores de Nuevo León así como de la Asociación Estatal de Periodistas “José Alvarado” y de la Asociación Nacional de Locutores, actualmente se desempeña como Conductor de Noticieros de AW Noticias 1280 de la empresa Multimedios Radio. http://mediacionprofesionaldemty.blogspot.com/, alberto@hernandezsilvaabogados.com  

924. La Mediación

Santo Domingo, República Dominicana. La mediación es un proceso en el cual una tercera parte imparcial asiste a dos o más personas en disputa a alcanzar en forma voluntaria un acuerdo negociado. En la mediación se utilizan una variedad de herramientas, técnicas y estrategias para ayudar a las partes a alcanzar el resultado deseado, pero sin ningún poder de decisión sobre ellas ni sobre el resultado.
Observe el lector que dije imparcial, no dije neutral. Hay una gran discusión académica sobre la imparcialidad o la neutralidad del mediador. En este sentido soy de los que entiende que la neutralidad no existe, pues significaría ausencia de principios, valores, aspiraciones, prejuicios y construcciones sicológicas. Nosotros los mediadores somos y debemos ser imparciales, es decir nuestro compromiso es con un proceso, no con un resultado determinado a favor de una de las partes. Pero es material y existencialmente imposible ser neutral, porque no somos máquinas, somos seres humanos. Y por supuesto, la obligación del mediador, cuando ve que pierde la imparcialidad, es a) rediseñarse, para entonces mantener el equilibrio entre las partes o b) renunciar. Usted no está ahí para juzgar, sino para facilitar.
La mediación contrasta con los procesos adversariales o confrontacionales, tales como el arbitraje y el litigio tradicional, al menos teóricamente, en que procura que decrezca la hostilidad entre las partes en el proceso. El propósito de la mediación no es juzgar, ni declarar culpables ni inocentes, ni decidir quién tiene derechos y quién está equivocado. Más bien el objetivo de la mediación es dar a las partes la oportunidad de a) ventilar y compartir sus sentimientos, b) aclarar mal entendidos; c) determinar los intereses y necesidades subyacentes; d) idealmente generar una nueva narrativa (al menos en el proceso transformacional); e) encontrar áreas de acuerdo; f) proporcionar estándares o criterios objetivos que den legitimidad a las decisiones y compromisos y g) incorporar las áreas de acuerdos sustentadas en estos criterios a soluciones aceptables para las partes.
Hay varias escuelas de mediación, y varios procesos que se confunden con la mediación. El ejemplo más común es confundirla con la “construcción de consenso” el cual es un proceso diferente al de mediación, aunque sus contextos son similares.
Roles del Mediador: En el curso de una sesión tradicional de mediación, podemos ver que el mediador juega diferentes roles, que en sentido general son:
Facilitador: El mediador facilita el proceso de mediación manteniendo la discusión y dirigiendo el conflicto para que éste se convierta en el ímpetu del movimiento y no en la retranca del proceso.
Abre los canales de comunicación: Cuando las partes no están hablando entre sí por cualquier razón, el mediador interviene para restablecer la comunicación. Muchas veces, debe ser el mediador solo quien se comunica por un tiempo con las partes, por separado, para prepararlas para este proceso de comunicación facilitada.
Transmisor y traductor de información: A veces las partes se hablan pero no se comunican, no se entienden entre ellas. Es posible que no estén conscientes de ciertos hechos, o tienen percepciones diferentes sobre el significado de estos hechos. Aquí el mediador puede actuar no sólo como transmisor sino como traductor de la información. Ambas funciones son importantes.
Diferenciador entre posiciones e intereses: El mediador sabe que las acciones de regateo sobre la base de posiciones pueden ser expresiones de dolor, rabia o deseo de castigo, así como pueden ser también una esperanza realista de concesiones. Pero llevar a las partes a los intereses (deseos, temores, necesidades, motivaciones, aspiraciones etc.) que están detrás de las posiciones es un proceso fundamental del mediador. Usualmente las partes no transan un conflicto sin modificar sea la forma o el contenido de sus demandas originales. El mediador ayuda a las partes a distinguir los verdaderos intereses subyacentes y con ello modificar las posiciones originales de regateo.
Creador de opciones: El mediador no es siempre un ente pasivo. De hecho, mientras la sesión progresa, el mediador se involucra más y más y en algún momento podría proponer opciones de ganancia mutua para las partes. Este es uno de los aspectos más creativos de la mediación y no debería ser pasado por alto. Recordando que no es la función del mediador buscar él la solución y vendérsela a las partes, sí puede sugerir ideas a las partes, como una forma de asistirles a resolver el conflicto.
Agente de la realidad: Es uno de los roles más críticos del mediador. Mientras se acerca a un acuerdo o a su posibilidad, su trabajo es incrementar en cada parte su conocimiento y conciencia de las necesidades de la otra parte y construir un marco realista dentro del cual ellos puedan evaluar los costos y beneficios de continuar o resolver el conflicto. En este rol, el mediador asume un riesgo grave frente a las partes que no comprenden su trabajo y quieren complacencia, pero es un riesgo inevitable y es nuestra obligación asumirlo.
Reglas de Oro en Mediación: Mientras mediamos, debemos tener en cuenta algunas reglas acerca del comportamiento humano:1. Las personas raramente toman decisiones si hay una forma de evitar hacerlo; 2. Las personas pueden estar de acuerdo en los “hechos” pero en desacuerdo, incluso violentamente, respecto al significado de esos hechos; 3. Las personas usualmente actúan para lo que entienden es de beneficio propio, aunque no siempre les resulta realmente beneficioso; 4. Cuando dos personas tienen un diferendo, éste no se puede resolver hasta que ambas partes decidan que ellas realmente quieren resolverla; 5. A las personas no les gusta que le digan lo que tienen hacer; 6. A la gente no les gusta pedir excusas; 7. La gente tiende de promover solamente aquellas decisiones que ellos ayudaron a formular; 8. Las personas son más importantes que las disputas. Si las partes acuerdan convivir entre ellas sin resolver quien hizo qué en el pasado, entonces lo que se hizo en el pasado no es lo importante; 9. Las disputas no se resuelven “revolcándose” en lo negativo; ellas se resuelven discutiendo áreas de acuerdo entre las partes en pleito y resaltando lo positivo; 10. No se llega a ningún acuerdo sin alguna duda o reserva.
Finalmente en una mediación en Guatemala, un importante empresario me dijo “Nelson lo que más me gusta de este proceso de mediación que estás facilitando, es lo que más me aterra”. Y yo le pregunté que será, “que ha llegado el momento de desnudarnos psicológicamente para entrar en convivencia…y eso asusta… porque ahora no se trata de tener la razón sino de despojarnos de nuestras poses y generar soluciones, y para eso se necesita una valentía existencial muy diferente y a la vez muy profunda…es más fácil pelear, que sentarse con los otros a negociar”. Gracias a los acuerdos alcanzados en esa ocasión 15 mil niños de escasos recursos económicos empezaron a recibir educación en los barrios más apartados de Guatemala y eso es lo importante.
Nelson Espinal Báez. Associate MIT- Harvard Public Disputes Program Harvard Law School. nespinal@cic-team.com
Nelson Espinal Báez.  Gaceta Judicial.com.do.

871. UNAM, Sociedad Civil y Gobierno: existe la voluntad falta el acuerdo

Un Mediador desde los medios
UNAM, Sociedad Civil y Gobierno: existe la voluntad falta el acuerdo
Alberto José Hernández Silva
La comunicación más efectiva es la que adopta todas las condiciones que hacen posible que el mensaje enviado sea provechosos y eficaz; poniendo en práctica sus principios se logra coordinar, enseñar, aceptar, dirigir y propiciar que las acciones en cada caso particular, se traduzcan en hechos y acuerdos positivos.
Los seres humanos utilizamos las palabras para expresar opiniones y sentimientos, aunque el mismo lenguaje nos lleve en ocasiones a discutir y a ocasionar conflictos; por ello y por la calidad en el uso del lenguaje, será como llevemos las relaciones con personas, grupos o comunidades.
Cuándo la comunicación se convierta en verdaderamente efectiva, será cuándo tengamos mejores relaciones con los demás; el comunicarnos con calidad, nos permitirá expresar con mayor facilidad, ideas, propósitos, propuestas y lo más importante transmitir de mejor manera las emociones, logrando particularmente lo que queremos.
En este proceso de comunicación efectiva hay un principio fundamental, el saber escuchar; al convertirse en sí mismo, en sinónimo de atención y de manera consciente, el mensaje que envía el interlocutor; el saber escuchar provoca el entendimiento, evitando en gran medida conflictos y discrepancias.
Pero, ¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar? Lo primero es simplemente percibir sonidos y lo segundo, entender, comprender y dar sentido a lo que se oye, pues además de simplemente escuchar, se pueden percibir sentimientos, ideas y reclamos; el saber escuchar consigue, la empatía entre el emisor y el receptor del mensaje.
Hace unos días, la Universidad Nacional Autónoma de México, en el marco de los acontecimientos violentos que se viven en el País, hizo al gobierno mexicano, una propuesta tendiente a enfrentar la crisis de violencia que padecemos, señalando en ella la posibilidad de llevar a cabo un pacto político y social entre los poderes públicos y los movimientos ciudadanos en favor de la justicia y dignidad; pacto que busca según las noticias, direccionar las acciones que actualmente llevan a cabo, las instituciones de seguridad y justicia mexicanas.
La comunicación efectiva entre la UNAM, sociedad civil y gobierno, deberá darse en un ambiente de entendimiento, en el que se escuchen todas las voces involucradas en el tema, al estar en juego el futuro del País. La voluntad de las partes, entendida como la capacidad de lograr acuerdos deberá estar por encima de dificultades, contratiempos y del estado de ánimo de los participantes; recordemos que la voluntad en el entendimiento, es la que mueve a los demás valores que se dan en cualquier Mediación y Negociación, pues además de adquirirlos los perfecciona, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia; en el disenso actual, existe ya la voluntad y la propuesta, falta ahora el acuerdos
Alberto José Hernández Silva. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UANL; Comunicador Social y Periodista, Asesor en medios y Director del Consorcio Jurídico “Hernández Silva Abogados”; Certificado con el consecutivo PSMCNL-040 como prestador de servicios autorizado para ejercer la Mediación y la Conciliación en el estado por el Centro Estatal de Solución de Conflictos del Poder Judicial del estado de Nuevo León, de fecha 29 de marzo de 2007; Miembro del Colegio de Mediadores de Nuevo León así como de la Asociación Estatal de Periodistas “José Alvarado” y de la Asociación Nacional de Locutores, actualmente se desempeña como Conductor de Noticieros de AW Noticias 1280 de la empresa Multimedios Radio. http://mediacionprofesionaldemty.blogspot.com/, alberto@hernandezsilvaabogados.com  

855. Para ser asertivo escucha y ponte en el lugar del otro

Monterrey, Nuevo León. La comunicación es el hilo invisible que une o desune a los seres humanos. Una comunicación asertiva mejora las relaciones humanas y fortalece la personalidad de quien la practica.
La asertividad es la habilidad de comunicar de manera directa, franca y equilibrada, las ideas y sentimientos, es decir, nos permite expresar nuestras opiniones, pensamientos y sentimientos de forma adecuada y en el momento oportuno, sin faltar ni negar los derechos de las otras personas.
Ser asertivo incrementa la autoestima, la confianza en sí mismo y la satisfacción personal por hacer cosas. Además de mejorar las relaciones sociales, la aceptación y el respeto de los demás.
Es indispensable cuidar el respeto porque si falla, se trunca la comunicación. Esto no quiere decir que estés de acuerdo con todo lo que te dicen, pero es importante cómo y cuándo expresas tu opinión.
Una señora estaba tan molesta porque su hijo le dijo que no lo habían escogido para el equipo de futbol, que corrió al colegio y con palabras altisonantes reclamó que su hijo era muy buen jugador.
Después de escucharla con tranquilidad, el maestro le mostró la lista del equipo en la cual su hijo aparecía enlistado. El niño se equivocó y la mamá también al faltar al respeto y hacer un conflicto donde no lo había. Ante esto, lo mejor que puede hacer para restablecer la comunicación es hablar con la verdad y pedir una disculpa.
Los malos entendidos terminan cuando las personas entienden el punto de vista de los demás y se saben ajustar a la realidad que los rodea.
Es necesario clarificar ideas y ponerse en el lugar del otro para entender lo que nos quiere decir. No hay que acelerarse.
Cuentan que un día llegó un niño a preguntar a su padre: "Papá, ¿qué significa sexo?". El papá, nervioso, dio una larga explicación. Cuando terminó, el niño le preguntó: "¿Entonces qué pongo en esta pregunta, masculino o femenino?".
Es necesario interesarse por el otro y escuchar con atención para no "jugar al teléfono descompuesto" y llegar a conclusiones que no tienen nada que ver con el mensaje que nos quisieron transmitir.
Muchos problemas se generan por esto. Cuando la persona que quiere platicar algo percibe que la otra está pensando en otras cosas o distraída se siente rechazada y la comunicación no fluye igual o se termina.
Atención, sinceridad y respeto son una buena mezcla para la comunicación asertiva.
La autora es conferencista de Escuela de Padres y cuenta con Maestría en Ciencias del Matrimonio y la Familia y Diplomado en Desarrollo Familiar.
El Norte.com. Vida!. Proyecto Familia. 26/7/2011

847. Conviértete en el mejor Negociador

Madrid, España. Convencer a nuestro interlocutor es un arte que se puede aprender. Alejar la conversación de conflictos pasados, presentar los beneficios que gana el contrario o no sentarse a la mesa pensando que se trata de una batalla son sólo algunas claves.
El rey Fernando el Católico tenía una curiosa estrategia para sacarle ventaja a sus interlocutores. En lugar de ser simpático y agradable, en los primeros minutos de la conversación los irritaba al máximo. Luego, los calmaba. La lógica del rey era que un cerebro ofuscado por emociones no razona correctamente. De esta manera, es más fácil conseguir lo que se quiere.
Hoy ya no hace falta buscar métodos dudosos como los de Fernando el Católico para ser buen negociador. Aunque muchos digan que es un arte, saber negociar está mucho más cerca de la ciencia. Y, sí, se puede aprender.
Es lo que defienden las profesoras del Centro de Negociación y Mediación de IE Business School Mercedes Costa y Mariana Segura. Autoras del libro Negociar para CON-vencer, las especialistas imprimen una visión científica al tema. “Negociar no es un ejercicio de improvisación, sino más bien un ejercicio de persuasión”, dice Segura. “La negociación es un juego de intereses”.
Pese a la necesidad que muchos tienen de negociar profesionalmente, esta habilidad también se filtra en la vida personal. Según las expertas, la negociación está presente en la rutina de una persona, desde la compra un inmueble hasta cuando tiene que planear con la familia dónde pasará las vacaciones.
“Aunque negociamos poco y no demasiado bien, las ventajas de aprender a negociar son muy claras. La negociación nos obliga a ejercer un control emocional. Es la forma más evolucionada para resolver los conflictos”, dice Costa.
Para que este proceso sea más eficaz, no hay que verlo como una disputa en la que hay un vencedor y un derrotado. “El buen negociador no tiene que pensar en vencer al otro, sino vencer con el otro”, dice Mercedes Costa.
Perfil
Una de las estrategias más importantes a la hora de sentarse a negociar es identificar el perfil de la persona envuelta en el juegos de poder. Las identidades se reducen a tres tipologías principales. Está el negociador tímido, el que tiene una auto afirmación excesiva y el que tiene una postura más equilibrada, que es lo ideal.
Una persona demasiado inhibida, por ejemplo, es pésima negociadora porque es alguien que no compite, pero tampoco coopera. Delante de un perfil así, conviene incluir valoraciones positivas de sus ponencias e imprimir al diálogo un ritmo más pausado y sereno.
Por otro lado, si se negocia con una persona demasiado auto afirmativa, que no escucha a nadie y habla en exceso, la recomendación de las especialistas es proponer otras reglas, usando siempre la segunda persona del plural, para que el otro no sienta que le están imponiendo algo. Un ejemplo: “Sería conveniente y nos ayudaría a comprendernos mejor que no nos interrumpamos”.
Contextos
El desarrollo y el resultado también tiene que ver con el contexto cultural de los negociadores. Los norteamericanos, por ejemplo, suelen ser mucho más objetivos y prácticos. Los asiáticos, por su parte, prefieren conocer antes a las personas con quienes están negociando en interminables cenas.
Algunas reglas, sin embargo, traspasan las barreras culturales. Una de ellas es la de aclarar los motivos de la negociación desde el principio o antes de la conversación. “No hay nada más persuasivo que formular una propuesta asociándola a la motivación de aquel que la recibe”, subrayan las expertas.
Otro factor que deja de lado las matices culturales es la creación de un ambiente adecuado. Dado que la negociación es una actitud de “competición cooperativa”, el clima tiene un papel decisivo para que ambas partes obtengan resultados positivos.
Así, establecer un ambiente interpersonal adecuado y agradable es un punto clave para que una negociación tenga éxito. Es decir, bajo la luz de la ciencia, las técnicas del Fernando el Católico no darían ningún resultado.
El que seduce...
En lugar de culpar al otro sobre hechos pasados, lleva la conversación a zonas neutras. Prefiere asumir responsabilidades junto al otro y no hace reproches tipo “yo fui el que se encargó de la parte más difícil mientras que tú no hiciste nada”.
Jamás interrumpe mientras su interlocutor habla. También hace espacios de silencio para permitir al otro completar o añadir informaciones, principalmente si la otra persona se muestra demasiado tímida o inhibida.
Pregunta las motivaciones que tiene el interlocutor con la negociación. Para ello, hace preguntas que no puedan ser contestadas con un ‘si’ o ‘no’. En su lugar, prefiere preguntas abiertas como “Qué le ha motivado a proponer que hablemos?”.
Repite algunas de sus ideas a lo largo de la conversación para ganar la confianza y la credibilidad del interlocutor. Suele empezar las frases subrayando ideas que ya se han comentado, como por ejemplo: “De acuerdo con lo que le he dicho...”
Formula las propuestas de negociación en paquete, es decir, en lugar de presentar sólo una solución, integra un conjunto de propuestas y beneficios al otro. Así, disminuye la posibilidad de que la situación se convierta en un regateo.
El que nunca convence...
Cree que siempre tiene la razón, sin ampliar o corregir sus propias informaciones. Al final de la conversación, no habrá obtenido ninguna información nueva de la persona con quien está negociando, ya que no la escuchó.
Evalúa la negociación de forma cuantitativa y cree que un buen resultado es en el que cada parte consigue el 50%. Este empeño resulta en una forma de cooperación que no crea valor y desvia al negociador del camino correcto.
No consigue imprimir y mantener un ritmo eficaz a la conversación. Suele prolongar la negociación, alargándola en exceso. Rellena el tiempo extra con conversaciones vacías que para nada le ayudarán a obtener un buen resultado.
Es inhibido. Para no demostrar su inseguridad y timidez, generalmente usa formas indirectas en sus intervenciones, como “se dice”, “podría ser”. Además, también es señal de sumisión el uso frecuente del verbo “intentar”.
Se sienta a la mesa de negociación viendo al otro como a un oponente a quien se debe derrotar. La expectativa creada para que el resultado sea sólo bueno para si mismo no deja al interlocutor la oportunidad de hacer la comunicación eficiente.
Expansión.com. 19/7/2011

767. Mediación intrajudicial, un paréntesis que propicia comunicación en familia

Valladolid, España. La mediación familiar intrajudicial, un paréntesis en el procedimiento judicial que propicia la comunicación entre los miembros de una familia, sin dilatar plazos legales y con carácter gratuito, arranca en Valladolid mañana, lunes, como experiencia piloto en Castilla y León, primera Comunidad que desarrolla este sistema sin la competencia de Justicia transferida.
La presidenta de la Agrupación de Abogados Mediadores de Valladolid, Rocío Matilla, y la también letrada y mediadora Eva Carrasco, han explicado a Efe las peculiaridades de esta iniciativa que emprenderán los tres Juzgados de Familia de Valladolid, la Sala Primera de la Audiencia Provincial y el Juzgado de Primera Instancia de Medina de Rioseco.
Será desde mañana cuando los mediadores, en principio nueve durante la experiencia piloto, comiencen a abordar asuntos vinculados con rupturas de parejas con hijos menores, para analizar cuestiones que en esta primera fase se ceñirán a asuntos como la guardia y custodia, el régimen de visitas o la pensión alimentaria.
Cada día, el letrado mediador que se encuentre de guardia se dirigirá al Juzgado que corresponda en esa fecha, cuyo titular habrá redactado previamente una resolución en la que invita a las partes, junto a sus letrados, a asistir a una sesión informativa de mediación, una vez que el propio juez ha decidido qué asuntos pueden seguir esta vía.
Delimitado ya el ámbito de actuación, los mediadores contactan con los abogados que corresponda, ya que antes de abrir el sistema de mediación tiene que haber existido una vía judicial, con una demanda y una contestación, ha explicado Matilla.
Mediante una sesión informativa, a las que asisten mediador, integrantes de la pareja y abogados, se expone la posibilidad de desarrollar este método y, si aceptan, se convocan las sesiones de mediación en la Audiencia Provincial.
Ya en este paso, cuando se celebran las sesiones de mediación -una media de tres o cuatro encuentros-, los abogados no asisten, debido a la necesidad de guardar la confidencialidad de lo que se trate, aunque sí acuden dos personas procedentes de otras ramas distintas a la abogacía, en concreto una psicóloga y una trabajadora social.
El objetivo de la presencia de estas dos especialistas se centra en conseguir una visión desde dos puntos de vista diferentes, lo que ayudará a enriquecer la mediación y a velar por la imparcialidad, ha precisado Carrasco.
Una vez desarrolladas las sesiones de mediación, si se alcanza un acuerdo en todos los aspectos del conflicto tratados, lo convenido se incorpora al procedimiento judicial, para que el juez encargado del caso lo homologue y dicte sentencia, después de que los abogados de cada miembro de la pareja lo hayan supervisado y el proceso haya contado igualmente con el visto bueno de la Fiscalía.
En los supuestos en que solamente se pacta uno de los puntos conflictivos, como la pensión alimentaria o el régimen de visita, el juez fijaría en su resolución el acuerdo alcanzado y, en juicio, se discutiría lo que restase por convenir, han precisado las letradas mediadoras.
De esta forma, bien se puede llegar a una sentencia sin necesidad de juicio, en los casos de acuerdos en todos los aspectos, bien se puede convocar juicio sólo para los puntos que continúan con divergencias.
Se trata de "un paréntesis dentro del procedimiento judicial abierto", ha descrito Matilla, quien ha mencionado entre las ventajas de este sistema cómo se posibilita a las partes una mejor comunicación, no sólo para ese momento, sino también para el futuro, ya que los padres seguirán siendo progenitores independientemente de su separación y continuarán con los hijos en común.
Además, al evitar un enfrentamiento en los Juzgados, su relación mejora, a la vez que se siguen cumpliendo los plazos legales, no se dilata el procedimiento y se lleva a cabo de manera gratuita, han resumido.
La mediación familiar intrajudicial se abrirá camino desde el 11 de abril por primera vez en Castilla y León en virtud de un acuerdo suscrito el pasado 2 de marzo entre el Ejecutivo autonómico, que aporta 12.000 euros para el desarrollo del proyecto, y el Colegio de Abogados de Valladolid, un convenio que cuenta con el apoyo del Consejo General del Poder Judicial.
EFE. Abc.es. 10/04/2011

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel del Día Internacional de la Paz

Mediación. Temas selectos

Cultura de Paz y Mediación

Negociación

Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos: Justicia Alternativa y Restaurativa para una Cultura de Paz por José Benito Pérez Sauceda

Mediación Monterrey

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Mediación Monterrey. Por una regia y pacífica solución. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda. Mediación Monterrey desde 2008.

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