“Hay muchos recursos sin uso
que no reciben inversión y que no generan trabajo. Y todo ello por el tabú de
ideologías superadas, por ociosidad […] o por la ley del perro del hortelano,
que reza: ‘Si no lo hago yo, que no lo haga nadie”
-Alan García
Presidente del Perú, 28 de
octubre de 2007
Con esta frase de un ex
Presidente del Perú, iniciamos un viaje de retroceso a épocas superadas, donde
los encomenderos y otros conquistadores impusieron su voluntad a sangre y
fuego, por la entonces codicia por el oro y la plata, que eran metales de gran
valor para estos grupos.
Los habitantes de las tierras
andinas o amazónicas llevan miles de años en las zonas donde se hallan,
inclusive mucho mas antes de la formación del imperio Incaico, así los
aguarunas- Huambisas y achuares, pueblan la Amazonía desde hace 4 mil años.
En la historia del contacto
entre dos pueblos siempre existe un antes y un después, así es necesario
recordar como símbolo lo que acontecía
en forma similar en todos los pueblos andinos antes de la llegada de los
españoles y que todavía, pese a la represión e intentos de desaparecer se
proyectan hasta el presente, así
deberíamos dimensionar el colectivo de resolución de conflictos denominado
“Camachico”, un sistema de
asamblea popular, en donde las
mujeres y los Hombres del Ayllu
(comunidad) se reunían para debatir públicamente sus problemas políticos,
económicos y sociales.... y para ser consultados .....” (1) Un precedente de las formas preventivas y
resolutivas de conflictos mediante el diálogo directo y la oralidad, donde
todos escuchan a todos
Algo que demuestra la sabiduría
andina y de todos los pueblos originarios de América proyectada al presente en
la solución de los conflictos es el término
“chaupi” y que alude al justo medio. Pues creía el sacerdote español
Holguín “que los quechuas aman la conciliación de opuestos y valoran a quien
logra colocarse al centro, para conducir al todo” (2)
Frente a todo ello, la
lamentable “conquista española (1531-1536) constituye un factor de ruptura en
el proceso histórico de las regiones andinas. Un acontecimiento que puso fin a
un largo período de desarrollo autónomo y que marcó el inicio un largo período
de devastadora presencia hispánica en los Andes cuyas consecuencias aún se
puede percibir en la actualidad” en la falta de responsabilidad social
demostrada por las nuevas empresas americanas, inglesas, hasta chinas ( 3)
siendo esto cierto, porque el medieval pensamiento del entonces Presidente de
la República Alan Garcia expresado en su artículo titulado “El perro del
Hortelano”: “tierras ociosas, porque el dueño no tiene formación ni recursos
económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en
grandes lotes traería tecnología de
lo que se
beneficiaría también el
comunero” (4) , es la misma
fórmula aplicada durante toda la colonia y la república con resultados nefastos
de genocidio, mas empobrecimiento, contaminación de personas, tierra, fuentes
de agua y aire, la misma que nunca ha resultado en nada bueno para beneficio de
las comunidades. De hecho este pensamiento de Garcia se semeja al del teólogo
español Juan Gines de Sepúlveda, quien en el siglo XVI Escribía en su obra “La
Justa Causa de la guerra contra los indios” defensa de la guerra, conquista,
servidumbre y explotación de los indios “ ...por naturaleza bárbaros, incultos
e inhumanos....Imperio que les traería grandísimas utilidades”(5)
Desde aquellos tiempos hallamos
esa forma de división o segregación pues en muchos casos encontramos una tenaz
y persistente actitud tradicionalista que creó la conocida “imagen de las dos
"repúblicas" bajo un mismo sistema colonial, una "de los españoles"
y la otra "de indios". Una dualidad que aún hallamos en los dos
últimos siglos republicanos” (6)
La visión de los pueblos
originarios al margen de un romanticismo jusnaturalista tiene un sentido real
para una verdadera praxis de respeto mutuo, pues esa visión trata de
neutralizar el conflicto fomentando la hermandad entre los hombres y entre
estos en relación a su madre tierra (pachamama), los lagos, ríos, especies
animales y vegetales presentes sobre la misma.
La irracional explotación de
tales elementos, considerados simples recursos naturales desde el punto de
vista occidental por parte de minorías criollas o acriolladas que se han hecho
del Poder Político en alianza con grupos económicos extranjeros desde la
llamada Independencia, primero ingleses, luego norteamericanos y de otras
naciones inclusive chinos, ha significado también un daño directo contra la
vida, el cuerpo y la salud de las mayorías indígenas explotadas cual esclavos
en el trabajo forzado en las minas y en la explotación de minerales en la
colonia, originando terribles genocidios, debido al esclavismo ( expresado en
el trabajo forzado en las minas a través del sistema de las mitas), de tal modo que en 1650, cuando el
Virrey Palata hace un censo, la población indígena “se había reducido a medio
millón…cálculos sobre cálculos basados en regresiones sobre los censos
españoles que indican la existencia de 12 millones en el esplendor del
Tahuantinsuyo, antes de la conquista” (7) , a ello habría que añadir el abuso y
contaminación de sus tierras por parte de estas minorías que actuando de una
falsa, irreal y única “nación peruana” impuesta a todos los demás grupos con sus propias costumbres,
idiomas, danzas y lenguas, visión no compartida por muchas minorías occidentalizadas
de empresarios peruanos, vinculados a empresas extranjeras, quienes no intentan
comprender la visión andina de hermandad entre el hombre y su entorno.
El desconocimiento de la
existencia de una identidad propia de estos grupos que habitan en terrenos que
el gobierno quiere seguir entregando a la explotación foránea, así como el
hecho de ignorar, sus derechos ecológicos, económicos mínimos
Argumentando que les darán
empleo y que dichos territorios le pertenecen al estado, a todos los peruanos y
no solamente a ellos. Una fórmula que ha
convertido ya varios territorios anteriormente poblados de diversas especies
vegetales y animales en páramos yermos donde no crece una sola planta y que ha
hecho de sus habitantes, pacientes incurables de hospitales de cáncer en sus
diversas modalidades y de degeneración genética por el antimonio, el plomo y el
cadmio. hecho que a su vez genera
conflictos ambientales relacionados a la contaminación de seres humanos y el
entorno natural y además esencialmente
debemos considerar un hecho trascendental que genera el rechazo al dialogo y
las desconfianza en las empresas mineras, por parte de las poblaciones andinas
y que se origina en la escandalosa distribución de los beneficios y utilidades
obtenidas, las mismas que en un ochenta a noventa por ciento van a parar a los
bolsillos de las empresas extranjeras y al del elefantiásico y corrupto
bolsillo gubernamental. De otro modo no se explica que Huancavelica, Cajamarca,
Puno, Cuzco, Piura Cerro de Pasco, los departamentos más ricos en minerales,
tengan niveles de pobreza que según el propio INEI ( Instituto Nacional de Estadística e
informática superen el 50%), esta pobreza afecta al 53% de toda la población
rural peruana y la extrema pobreza llego en estas zonas a comprender al 19.7%
de sus poblaciones, que en el caso de Puno se debe recurrir a la caridad
(limosnas). (8).
Finalmente un hecho que agrava
este panorama es que las empresas eludan su responsabilidad social empresarial
al no implementar políticas de prevención de la contaminación o de lo
contrario, habiendo producido daños ambientales, asumir el costo de descontaminar
los territorios dañados. Hecho que raramente ha generado conflictos entre el
gobierno peruano y estas compañías que se han retirado tranquilamente de las
zonas de explotación minera agotada, luego de haber depredado llevándose
intactas todas sus utilidades. Explicándose ello en las comisiones ilegales que
reciben personalmente los funcionarios del estado al negociar con estas
empresas.
Como recientemente se ha
difundido en la IV Conferencia anticorrupción, realizada en Septiembre del 2013
por la Contraloría General de la Republica (9) donde se señala claramente que
las empresas mineras y petroleras fomentan la corrupción Ha llegado pues el
momento en que el rostro de la globalización se muestre en su parte humana y
legal, difundiendo una verdadera cultura de la Paz, protegiendo no solo a los
habitantes del país sino llegando a prevenir conflictos que ya dañaron y
continuarán dañando a toda la humanidad, recordemos que el último pulmón del
planeta se halla en la Amazonía
Actualmente debajo del manto
falso de la unidad nacional y la igualdad de derechos entre todos los peruanos
que se teoriza, en la práctica cotidiana existe una real situación de
imposición de la minoría blanco – mestiza aliadas al capital de empresas
mineras no socialmente responsables con relación a las mayorías nacionales
indígenas o “cholificadas” ( con la mentalización de un mestizaje que
supuestamente unifica), la realidad ha sido que el estado se ha alejado cada
vez mas y mas de las necesidades de los peruanos del interior y que solo se
preocupa de estas poblaciones cuando se trata de explotar los recursos
explotables que se hallan en sus territorios. Un sistema legal y de
telecomunicaciones represivo que parte por conveniencia de una interpretación
anacrónica de la historia y falsas razones nacionalistas, ampara intereses
económicos privados de las minorías, debajo de frases “patrióticas” y medidas
sancionadoras, supuestamente “a favor de la legalidad”, atentando en realidad
contra los derechos naturales de quienes son los habitantes indígenas de los
territorios donde se implanta la minería o contra los de aquellos que de uno u
otro modo han estado apoyando la causa indígena
Como lo manifiesta Carlos Ivan Degregori en una entrevista a la
Asociación Ser.:“En el Perú hay un núcleo duro que desprecia lo rural e
indígena.....siendo su mayor plasmación los artículos del Presidente García
sobre el “perro del hortelano”. Es el regreso al Perú de los caucheros, donde
se desprecia a los ciudadanos de los Andes y de la Amazonía” (10)
Frente a ello pensamos como
preventores y resolutores de conflictos que una negociación sustentable debe
partir de una real reconocimiento de derechos entre las partes componentes del
mismo país, un reconocimiento mutuo de derechos y deberes por un lado y por
otro lado extirpar el pensamiento y praxis racista que en forma irracional ha
condenado a las masas indígenas a la pobreza y miseria. Un gobierno que encarne
esa nueva voluntad de cambio y desarrollo equitativo negociando a nombre de las
mayorías nacionales debe considerar que la prospección, explotación y
administración de los yacimientos minerales por el inversor, debe realizarse
partiendo de una real consulta previa, el aseguramiento y protección de los
derechos a la vida y salud de la población, así como a un compromiso real de
preservación del medio ambiente y los recursos naturales. Finalmente una justa
y equitativa distribución de utilidades que beneficien a los propietarios de
las tierras de manera adecuada.
Citas
(1) Francisco Miro Quesada Rada
“Democracia directa” editorial San Marcos 1995, p 69
(2) “400 años reformando el
alma”, Antonio Zapata, Diario “La República” Lima 10/12/2008,p. 15
(3)
http://www.fas.harvard.edu/~icop/manuelburga.html
(4)
www.elcomercio.com.pe/.../el_sindrome_del_perro_del_hort.html -
(5)
http://www.fas.harvard.edu/~icop/manuelburga.html
(6)
http://www.fas.harvard.edu/~icop/manuelburga.html
(7)Antonio Zapata “El origen de
las haciendas”, en el diario “La Republica” 7/8/203 pag.5
(8) Asi van los índices de
pobreza en el país , Diario “La Republica” 9/5/2013 Pag. 14
(9) Mineras y petroleras
fomentan corrupción. Diario “La Primera” 29/9/2013. Pag. 25
(10 ) www.ser.org.pe
Freddy Ortiz Nishihara. Abogado
conciliador, Licenciado en Administración, Capacitador principal en medios
alternativos del Ministerio de Justicia del Perú, ponente internacional
Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, Perú y docente en varias universidades de
Lima. Postgraduado en las universidades de Uppsala (Suecia), Escuela
Latinoamericana de la universidad Complutense de Madrid, Univ. de Ciencias
empresariales y sociales de Buenos Aires, PUC del Perú. Autor de " La
Conciliación Extrajudicial " (editorial San Marcos 2000), " Relatos
del sol naciente" (San Marcos 2000)" La Conciliación Extrajudicial en
Perú" (editorial San Marcos 2003), "Conciliación Extrajudicial,
Justicia Formal Y Arbitraje" (Jurista editores 2010). Director de CERECO
PERU Observatorio de Paz y DDHH. Director Honorario de CERECO ESPANA en Perú.
Miembro del Comité Científico de la revista MEDIATIO (Universidad de Sevilla).
Miembro del Comité Científico y organizador del I y II congresos mundiales ODR.
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