Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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1476. Cuando la Mediación se convierte en un aliado en el ámbito de las relaciones familiares con personas dependientes

Intentar resumir en un artículo una problemática tan compleja, en la que intervienen tantas variables, con una casuística tan diversa y una presencia tan marcada del factor emocional no es tarea fácil.
Aún a riesgo de caer en la generalización y el reduccionismo, centraré la reflexión en uno solo de los múltiples  factores que dificultan  en el seno de las familias, el abordaje de estrategias prácticas de intervención a la hora de planificar, desarrollar y poner en marcha un plan de cuidados de la persona dependiente:
La comunicación y de cómo la Mediación puede ayudar, restableciendo y/o generando canales y mecanismos nuevos, a mejorar las relaciones entre las partes y agentes implicados en pro de una mejor calidad asistencial de la persona dependiente y un reparto más equitativo de las cargas , tanto emocionales como económicas y de trabajo , que conlleva el cuidado de los familiares en situación de dependencia, especialmente con motivo del envejecimiento.
Punto de partida:
La vorágine de la vida diaria en la estamos inmersas las personas ( conciliación de la vida familiar y laboral, desempleo, problemas económicos, etc.) hace que nuestro día a día sea un continúo “apagar fuegos” y que dediquemos poco tiempo a “ prevenir incendios”. Pensamos poco a largo-medio plazo y aunque la vejez es una etapa más de la vida a la que , con suerte, todos y todas llegaremos , son muy pocas las personas que abordan este hecho, tomando las riendas y el protagonismo sobre sus propias vidas y  planificando cómo quieren vivirla.
Lo más común suele ser que un día, “como de repente”, por la aparición o agravamiento de una enfermedad preexistente , una caída , la viudedad o cualquier otra circunstancia nos encontremos de bruces con que hay un padre , una madre, un familiar en suma, que requiere de nuestros cuidados , atención y tiempo.
En ese momento se puede producir una situación de crisis familiar.
 Causas
-          Alto grado de emotividad de la situación
-          Diferentes enfoques , valores y percepciones de un mismo hecho .
-          Dificultades de comunicación.
-          Falta de habilidades de negociación.
-          Falta de empatía entre las partes implicadas.
-          Mismo grado de parentesco/ diferente grado de implicación…
Consecuencias:
-          Improvisación: Una sola persona  o una pequeña parte de la familia , normalmente los que están más cerca física o afectivamente se hacen cargo de la situación.
-          Perduración: ( Incluso perpetuación ) de esta situación improvisada a lo largo del tiempo.
-          Desentendimiento y distanciamiento del resto de la familia.
-          Agotamiento y sobrecarga del cuidador/a principal.
-          Situaciones de estrés, ansiedad y frustración.
-          Deterioro o ruptura de la comunicación y las relaciones familiares.
Propuesta:
“  Sentémonos  a   MEDIAR :  Dialoguemos ”.
¿Qué puede hacer LA MEDIACIÓN en estos casos ?
Los mediadores somos unos profesionales neutrales e imparciales que ni damos soluciones a las partes ni juzgamos en ningún momento a las personas o las situaciones en las éstas están inmersas.
Mediante unas sesiones  de Mediación  , cuyo  número depende de cada caso particular, pero en general oscila entre tres y seis,  conducimos un proceso de comunicación entre las partes  que acuden a nosotros de manera voluntaria , con buena fe y propósito de cooperación , para ayudar a éstas a encontrar una solución consensuada a su conflicto.
En la Mediación las partes, que aquí llamamos Mediados  y cuyo número es variable , gracias a la flexibilidad del proceso , otra característica básica de la mediación y que da cabida a personas que fuera de este contexto no serían tenidas en cuenta como parte del conflicto pero que pueden ser parte de la solución al caso ( piénsese no solo en la familia nuclear , sino también en la extensa, amistades, vecinos que puedan colaborar…) casi siempre  consiguen llegar a acuerdos por varios motivos:
Se restablece la comunicación : Gracias a unas reglas y unas normas , muy sencillas a priori pero que nos es muy difícil poner en práctica cuando estamos presos de nuestras emociones ( “ estado de pasiones”) como son :
-          Hablar por turnos de palabra , con la certeza de que todos vamos a poder hablar, escuchar y ser escuchados por igual.
-          Mantener unos mínimos de respeto y educación : No interrumpir ni ser interrumpidos, no insultar ni descalificar…)
-          Utilizar el “ lenguaje en YO”.   Es decir, hablar desde lo que yo siento o  cómo yo vivo la situación, lo cual favorece la empatía de la otra parte , en contraposición con el “lenguaje en TÚ” en el que expresamos de forma acusatoria lo que la otra parte hace o deja de hacer y da lugar a actitudes defensivas que no favorecen el encuentro.
Desde este restablecimiento de la comunicación, que permite abordar el problema desde las diferentes perspectivas de todas las partes implicadas , incluida , si sus capacidades cognitivas lo permiten,  la persona que necesita la asistencia ( muchas veces la gran olvidada en estos procesos) se puede empezar el análisis racional del conflicto y la búsqueda de soluciones adecuadas.
Los acuerdos alcanzados a través del proceso de mediación tienen un amplio grado de cumplimiento, dado que nacen de la voluntad y el compromiso de las partes, no vienen impuestos por un tercero ajeno a las circunstancias y desconocedor de los pormenores y particularidades del caso.
Restablece equilibrios , mediante el empoderamiento que otorga a los mediados la posibilidad de poder comunicarse de forma asertiva .
Y en definitiva y como consecuencia mejora el vínculo familiar, en tantas ocasiones dañado,  que es la premisa necesaria para poder abordar situaciones o conflictos como el nos ocupa,  cuya  naturaleza es claramente humana ,  familiar y relacional , más que jurídica .   
Acudir a MEDIACIÓN, cuando nos encontramos con una situación como la descrita o incluso antes, cuando preveamos que pueda darse, es asumir de forma activa y responsable cómo queremos o necesitamos conducir nuestro día a día.
Es, en definitiva, un paso para tomar las riendas de nuestra propia existencia, para ser personas más libres y autónomas , para ser  protagonistas de nuestro propio destino en vez de vernos abocados , atrapados o forzados por las dificultades que el envejecimiento y/o la dependencia (tanto propia como de nuestros familiares ) va poniendo en el camino en el camino de nuestras vidas.
Lilián Suárez Fernández. Abogada ( col. nº .2697 ICA Gijón), Especialista en mediación familiar, tercera edad y dependencia. Formadora.
Lilián Suárez Fernández. Lawyerpress. España, 05/12/14
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Mediación Monterrey. Por una regia y pacífica solución. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda. Mediación Monterrey desde 2008.

Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

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