Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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1136. ¿Se puede seguir enseñando Mediación desde la Negociación?


Opinión Invitada
¿Se puede seguir enseñando Mediación desde la Negociación?
Franco Conforti 1
Es costumbre en mi ya que cuando me invitan a dar una charla, seminario, curso, etc., comience por escribir  nuevas dinámicas o ejercicios, haga nuevos Power Point y redacte nuevos artículos o materiales teóricos.
También es inevitable que rebusque en los trabajos de colegas nuevas ideas, enfoques y relea algunos de los libros de mi biblioteca en búsqueda de refrescar aquello que voy a presentar o sobre lo que voy a trabajar.
Sin precisar fecha alguna creo que se puede partir diciendo que en España la mediación ya lleva más de una década de recorrido, leyes autonómicas, reglamentos, leyes de las autonomías que reforman amplían y mejoran las anteriores, libros de diversos autores de toda España, artículos de investigación y de divulgación científica, tesis doctorales en mediación, años de cursos universitarios como especialistas, ahora evolucionados a masters, y de masters, master-doble, proyectos de ley nacional, ley nacional, etc., se pueden ya considerar parte del acervo teórico de producción y carácter nacional.
Con todo ello mi asombro se plasma cuando voy a realizar esa tarea de revisión de trabajos de colegas y descubro que aún y a pesar de toda el agua que ha corrido bajo el puente, siguen enseñando mediación a través de la negociación.
¿Entonces, cómo pretendemos darle “cuerpo” a la mediación? ¿Quién va a creernos cuando decimos que tenemos una metodología o herramientas propias?
Entiendo que hay que dejar de lado ya la negociación cooperativa, la facilitación, la intervención, etc.
¿Acaso un actor caracterizado como “clon” o “payaso” no puede interpretar un papel dramático? Claro que sí ! pero vamos a coincidir en que el maquillaje del rostro no va a permitirle al público apreciar la angustia o desesperación en su rostro, y vamos a coincidir en que sus traje multicolor difícilmente los ponga en situación, cuanto menos nos distraerá digo yo.}Vamos a ver no es que no se puede enseñar mediación a través de la negociación, no estoy diciendo eso, lo que digo es que ya va siendo hora de que quienes se consideran profesionales de la mediación empiecen a utilizar un lenguaje técnico propio que diferencie a la mediación de otras formas de resolución alternativa de conflictos, que pongan ejemplos de mediaciones por ellos vividas es decir en las que hayan participado, etc.
Los riesgos de seguir enseñando mediación a través de la negociación no son pocos, en algunos de los materiales que he visto en estos últimos días, se emplea un vocabulario técnico que no es propio de la mediación ¿cuando ha oído usted en una mediación hablar a las partes de “su mejor alternativa a un acuerdo no negociado”, etc.? o eso otro de que el mediador debe estar atento para descubrir la “zona de posible acuerdo”.
Se hacen afirmaciones tales como que el mediador “debe animarse a hacer una intervención de tipo terapéutica”, “que debe facilitar que las partes ventilen sus emociones”, “tiene que promover la negociación entre las partes”, “que las emociones son el conflicto”, “que la parte no está legitimada para reclamar esto o aquello”, etc. algunas carecen de todo sustento teórico y otras directamente son completamente equivocadas en el contexto de una mediación (aunque puedan tener sentido en una negociación).
Me sorprende que muchos colegas no citen las fuentes de sus trabajos, no hay notas al pie y ni que hablar de una bibliografía.
Como ya he dicho, en España ya hay muchos y muy buenos libros de mediación, algunos autores incluso tienen experiencia en mediación, han trabajado durante años  como mediadores en distintos servicios públicos y privados.
Si hacemos las cosas bien la mediación podría ser considerada una nueva disciplina, ello entiendo sería posible a partir del importante cuerpo teórico (con un objeto disciplinar particular “el conflicto”, con enseñanza en el ámbito universitario, con centros públicos y privados de investigación, etc.), y de la extendida praxis (reglada por gran amplitud de normas jurídicas –leyes, decretos, resoluciones, recomendaciones, etc.-) y con el reconocimiento social de la figura del mediador como una concepción de la figura del operador de conflictos 2 con que cuenta a la fecha.
En lo personal, creo que la mediación como una de las formas de gestión adecuada 3 de conflictos, está muy próxima a poder ser considerada una nueva disciplina.
Tan innegable resulta, que esta nueva disciplina aún está por consolidarse, como que su cuerpo teórico se enriquece permanente por una doble vía: por un lado se nutre de los constantes aportes de la diversidad de metodologías que asisten a su nacimiento 4, mientras que por otro lado lo hace gracias a las aportaciones de los resultados de la práctica misma que retroalimentan el cuerpo teórico del que doy cuenta.
La mediación, sigue ganando espacios en todos los ámbitos en que se mire y los programas de trabajo varían o se adecuan conforme al ámbito en que el mediador desarrolla su trabajo.
La distinción entre los diversos tipos y formas de trabajo, está en el objeto que cada una de ellas persigue, distinguiéndose dos grandes grupos:
Métodos, que en su procedimiento, toman como base de su actuación el conflicto: el abordaje del conflicto se realiza desde la comprensión de las diferencias que habitan en el conflicto con el objetivo de superar sus percepciones y efectos negativos. El conflicto, es el objeto de trabajo y todo el proceso gira entorno a conseguir su transformación, sea que se utilicen técnicas para revelar intereses ocultos, como para mejorar la inter-relación de las partes, etc.; y
Métodos, en los que el procedimiento no aborda el conflicto y buscan el cambio creando o construyendo el futuro colectivamente deseado por las partes: aquí se deja de lado el conflicto 5, para darle protagonismo a aquellas cosas que (aún y a pesar de la existencia de conflictos) sí funcionan. El trabajo y el esfuerzo del proceso se centra en recordar momentos de éxito, para re-crearlos y crear así un futuro deseado de forma conjunta o colectivamente por quienes intervienen en el proceso.
A su vez, el mediador hará un análisis de las situaciones para establecer que método o tipo de procedimiento que utilizará; y aquí la mediación se vuelve a distinguir de la negociación e incluso de la conflictología, por qué? pues porque los parámetros para analizar la situación de conflicto son distintos a los que se utilizan en una negociación.
El resultado del análisis de la situación de conflicto arrojará como resultado el método a emplear, que en general viene determinado conforme a:
Si el conflicto es manifiesto, la praxis recomienda el empleo de alguno de los métodos que abordan el conflicto. Serán las distintas variables que surjan del estudio del conflicto (escalada, intensidad del mismo, voluntariedad de las partes, etc.) las que marquen el camino o estrategia a seguir, es decir, el empleo de la mediación, negociación, facilitación, orientación, etc.
Si el conflicto no es manifiesto, y se buscan desarrollar acciones o programas preventivos, orientados a la participación, con la finalidad de introducir cambios, la experiencia indica la utilización de los procedimientos basados en la construcción de futuro.
Creo que ha llegado la hora de dotar de calidad a nuestro trabajo y de comenzar a distinguir muy claramente y desde los orígenes mismos, es decir, desde la enseñanza  de la mediación de que va todo esto; el riesgo de no hacerlo es muy importante, podríamos encontrarnos con gente que crea que esta mediando cuando hace una negociación cooperativa.
Citas
1.  Artículo preparado para el Grupo de Investigación en Mediación e Intervención Social (GIMIS) de la Universidad de Alicante.
2. Sigo en tal sentido la denominación empleada por Bernard Mayer en la inteligencia que estamos hablando de diferentes roles o especies (negociación, facilitación, orientación, mediación, etc.) de un mismo genero (gestor u operador de conflicto).
3. Utilizaré esta terminología porque la considero más ajustada tanto en cuanto a nuestro rol, cuanto a las expectativas de los usuarios de los servicios, y finalmente en lo que se refiere a la finalidad a la que disciplina apunta. Dicho en otras palabras, uno de los problemas que encuentro es que al hablar de “resolución” de conflictos es que se crea en el imaginario colectivo la imagen de que sus problemas serán resueltos por aplicación de alguno de nuestros métodos, lo que no es correcto pues va de suyo que no siempre se resuelven los conflictos o diferencias con que las partes acuden, por tanto empleo el termino “gestión”, aunque también parece válido y correcto hablar de “gestión resolutiva”, sin embargo y visto que el acuerdo no es nuestro objetivo prefiero utilizar el término “adecuada” pues nuestra labor ha de concluir allí donde las partes encuentren o no satisfechas sus necesidades e intereses, y ello es tan personal como subjetivo, pudiendo incluso no alcanzar un acuerdo y constituir para las partes la mejor opción en un determinado momento; además veremos que en concreto en la metodología que explicaré, los conflictos (generalmente no manifiestos y latentes) no se abordan y el cambio es la forma de gestionarlos para solucionarlos por vía indirecta. Sin perjuicio de que el debate esta abierto, mis reflexiones e inquietudes sobre el particular no persiguen otro objetivo más que el de ofrecer algunas pistas para futuras investigaciones sobre el particular.
4. Podría de forma no excluyente mencionar a las siguientes disciplinas: sociología, medicina, derecho, neurociencia, biología, psicología, psiquiatría, etc.
5. Hago notar la expresión “dejar de lado el conflicto”, no significa negarle entidad, o desconocer su existencia y efectos. Dejar de lado el conflicto, a estos efectos, significa no abocarse, centrarse o dedicarle tiempo y esfuerzo. Sobre el particular se puede indagar en lo que se ha dado en llamar Mediación Apreciativa.
Bibliografía
Bohm, D. (1997) “Sobre el diálogo”. Kairós. Barcelona.
Dalai Lama (2006) “Ética para el nuevo milenio” trad. de Kumgang Poep Sa Nim Gonzalo Barrieros. Buenos Aires.
Mayer, B. S. (2008) “Más allá de la neutralidad: cómo superar la crisis de la resolución de conflictos” trad. de Raúl Calvo Soler. Gedisa. Barcelona
Voiscovich M. M., coord., (2008) “ Mediación, facilitación y negociación: recopilación de la I jornada de mediación, facilitación y negociación / recopilación”. Disertación en Facilitación por Mc Cormak, C. Editorial Notarial FEN. Buenos Aires.
Franco Conforti. Licenciado en Derecho, Doctorando en Ciencias Sociales certificado con Suficiencia Investigadora (Diploma de Estudios Avanzados) en la Universidad de Castilla La Mancha. Master en Mediación y especialista en Conflictos Organizacionales por la Florida Internacional University de Miami. Miembro del Grupo de Investigación en Mediación e Intervención Social (GIMIS) de la Universidad de Alicante. Panelista en Resolución de Conflictos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI-WIPO). Arbitro en la Asociación Gallega de Arbitraje, Mediación y Equidad de La Coruña y de la Defensoria del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Director General de la Asesoría y Consultora en Gestión de Conflictos Acuerdo Justo®, y como tal Dirige la Revista e-Mediacion y el portal de Mediación Electrónica Mediar On Line. Actualmente es Profesor de Negociación en las Universidades de Castilla La Mancha y Oberta de Cataluña, y Director del Servicio de Mediación Social Comunitaria del Ayto de Alicante. Autor de libros y artículos relacionados con la comunicación, el diálogo y el liderazgo publicados en España, Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Portugal y USA
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Mediación Monterrey. Por una regia y pacífica solución. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda. Mediación Monterrey desde 2008.

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