Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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1229. Los “Enemigos” de la Mediación de Conflictos

Madrid, España. La vaguedad del término “mediación”, el uso abusivo y ex-profeso del término “mediación”, la falta de implicación de los “mediadores de conflictos”, y un incongruente hacer por parte de diversas organizaciones de mediación son los principales enemigos de la mediación de conflictos
1) La vaguedad del término “mediación”,
2) El uso abusivo y ex-profeso del término “mediación”,
3) La falta de implicación de los “mediadores de conflictos”, y
4) Un incongruente hacer por parte de diversas organizaciones de mediación
Veamos:
1) Vaguedad del término “mediación”
Hasta hace bien poco al hablar de mediación se empleaba un lenguaje de textura abierta que favorece la aparición de propiedades de la palabra que inicialmente no hubiéramos tomado en cuenta, estas dudas no pueden ser eliminadas por un proceso mecánico o deductivo a partir del significado del término porque se trata de un término vago.
La vaguedad puede tener dos formas: a) palabras continuas, cuando la palabra tiene como criterio relevante de aplicación una propiedad continua (joven, alto, calvo, etc.), y b) duda al aplicar la palabra, propiedad definitoria del término, por ejemplo vehículo (desplazamiento de un sitio a otro, para lo cual también son validas ascensor, escalera, etc.).
Cabe distinguir la ambigüedad de la vaguedad; en la ambigüedad se desconoce el significado de una palabra, situación que se resuelve por medio del análisis del contexto y situación, estipulando o acordando entonces el significado de la palabra en cuestión.
En tanto en la vaguedad estamos frente a la indeterminación de la extensión o denotación de la palabra en relación con su connotación o intención.
Podríamos resumir diciendo que la ambigüedad tiene por protagonista a la propiedad de la palabra mientas que la vaguedad alude a la propiedad del concepto o significado del término.
Como conclusión se puede decir que una palabra puede referirse a: a) ciertos objetos, b) que no se aplique a otros y c) que haya duda sobre su aplicación.
Cuando sucede esto último decimos que el término es vago, de allí que como solución se optase por hablar de “mediación de conflictos”.
2) El uso abusivo y exprofeso del término “mediación”
Se podría decir que el lenguaje de la mediación ha comenzado a cambiar y a mutar del lenguaje natural no formal al lenguaje técnico por la sanción de las diversas leyes de mediación.
El lenguaje del derecho es sin duda un lenguaje técnico con el que, a través de normas prescriptivas se ha dotado a la mediación de un marco y con ello se han resuelto los problemas derivados del uso de un lenguaje de textura abierta y cualquier duda respecto a la vaguedad del término mediación.
Sin embargo lo que tenemos hasta el momento es una espantosa confusión sobre lo que es la mediación. Que si es intervención social, integración intercultural, intermediación laboral, orientación familiar, socio-educativa, etc., confusión generada a través de la vaguedad del término y promovida por muchos profesionales que aún a sabiendas de que sus propuestas no son de mediación se aprovechan exprofeso de la misma
3) La falta de implicación de los “mediadores de conflictos”:
La Ley 5/2012 con todo lo mejorable que pueda ser, apuesta por la mediación como profesión y no solo eso, también hay un Código Deontológico de los mediadores, pues sí, la Federación Nacional de Asociaciones y Profesionales de la Mediación ha publicado uno que está vigente.
Por lo tanto como dice Alfonso Fabregat Rosas “Con su corpus legislativo y su marco deontológico propios parecería que la mediación puede ser tomada como una profesión en sí misma, la del Mediador, distinguiéndose del psicólogo, abogado, trabajador social y profesiones afines.” (1)
¿Dónde están los mediadores de conflictos formados en todos estos años en las Universidades?
Simplemente ausentes, totalmente ausentes.
Y sucede lo inevitable cuando el espacio no lo ocupa una persona, lo ocupa otra, con más o menos formación, con más o menos ética, con alguna o ninguna moral, etc., etc., etc.
Razones para la ausencia, muchas y muy variadas, la más preocupante tal vez sea el hecho de que “no crean en la mediación”.
4) Un incongruente hacer por parte de diversas organizaciones de mediación:
Si bien la mediación es joven, dicha juventud tiene algunos años y 15 o 20 años ya no son pocos. Aún así con todo ese expertice y profesionales en los más diversos ámbitos, desafortunadamente salta a la vista en las actividades que se organizan en derredor de la mediación la ausencia de profesionales de la mediación.
Parafraseando a Ana Criado (2) se podría decir que los mediadores no estamos ocupando el espacio que nos corresponde, si es que alguna vez lo tuvimos.
¿Si los propios mediadores no se dan entre sí el espacio, reconocimiento y apoyo que deben tener, cómo pretender que lo hagan los de afuera?
1) Alfonso Fabregat Rosas, “Día de la mediación”, en Lawyerpress 21 de Enero de 2013
2) Ana Criado, “Los mediadores no existimos”, en Lawyerpress 21 de Enero de 2013
Franco Conforti. Director de Acuerdo Justo.
Franco Confort. Lawyerpres.com. 28/01/13
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