Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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1672. "La Mediación es Justicia Restaurativa": Lourdes Arastey

Piensa que la mediación es como la fruta madura. Caerá por su propio peso a su tiempo. Pero a Lourdes Arastey, presidenta de la sección española de GEMME, el Grupo Europeo de Magistrados por la Mediación, le preocupa que no se entienda cuál es su verdadera naturaleza. “Hace falta mucha ‘evangelización’ todavía; los efectos, cuando está aplicada y extendida, se sentirán positivamente”, afirma.
Lourdes Arastey, 56 años, es magistrada de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo desde 2009. Se hizo juez en 1985, por oposición. Ha servido en el Juzgado de lo Social 7 de Barcelona y en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Además ha sido profesora asociada del Departamento de Derecho de Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Barcelona.
La magistrada Arastey no sólo tiene fe en la mediación, cree que es la respuesta para acabar con el colapso que parte de la justicia está viviendo.
El problema, según ella, es que la gente confunde el significado de lo que es la mediación.
"Me acuerdo de un asunto que utilizamos para visualizar lo que es la mediación. Era una señora que había sido despedida de una panadería. En un pueblo pequeño, donde todo el mundo se conoce. La señora llevaba toda la vida trabajando en la panadería, una empresa familiar. En la panadería trabajaban dos empleadas. Imagínense el drama. No era la única persona de su familia la que había trabajado allí, también su padre. Era un despido por causas económicas".
Una situación en la que se mezclaban también los sentimientos…
Así es. Las partes habían optado por la mediación. La señora estaba llorando y el empresario trataba de que entendiera las razones económicas. La mujer siguió llorando. Hasta que en un momento el hombre le preguntó: ‘¿Qué quiere, ya le he explicado…?’. Y ella contestó: ‘¿Yo sólo quiero que me diga por qué me ha elegido a mí?’. Él se lo explicó. Cuando terminó el encuentro, el despido se mantuvo pero acabó con un acuerdo y la mujer desistió de la demanda.
A eso se denomina ‘justicia restaurativa’.
Es que eso es la mediación. La mediación es justicia restaurativa. No es que la gente no lo entienda, es que no lo sabe. Creen que la mediación es intermediar. Uno pide 50, el otro ofrece 25, al final 35. Eso no es mediación, eso es negociación.
El porqué del conflicto es muy importante, igual que el factor humano. El factor humano es esencial.
En España la mediación se ha contemplado como un ejercicio voluntario de las partes, ¿no es así?
Efectivamente.
Sin embargo, estará usted de acuerdo de que para que la mediación funcione tiene que estar incluida dentro de la propia ley, para que cuando el caso llegue a la Administración de Justicia, por sus características, pueda ser diferido obligatoriamente a ello…
Cada vez lo estamos viendo en todos los países de Europa.
¿Cuántos jueces forman parte de GEMME en España?
Doscientos cincuenta.
De un total de 5.400. Para que nos aclaremos, ¿qué es GEMME y a qué se dedican ustedes?
Es una asociación que se creó en Francia en 2003. Su impulsor fue Guy Cavinet, presidente del Tribunal Supremo francés. Un hombre avanzado para su tiempo. Vive todavía. Crea la asociación, partiendo de la idea –tras una profunda reflexión- de que realmente los jueces no somos útiles del todo. Que no estamos solucionando los problemas de los ciudadanos.
A partir de ahí, busca este método, la mediación, para incorporarlo a la Justicia. Desde su punto de vista, y también de todos los que formamos parte de GEMME, la Administración de Justicia tiene que contemplar la opción de la mediación como una posible solución al conflicto judicializado.
A una primera reunión oficial se invitó a gente suelta, jueces de toda Europa, sensibilizados, preocupados por la situación de la Justicia. De aquí fueron un grupito de españoles. A partir de ahí se crearon secciones nacionales.
A día de hoy, todos los países que formamos la Unión Europea, los 28, tenemos nuestra propia sección. Yo soy la presidenta de la Sección Española de GEMME.
¿En la Unión Europea hay sensibilidad hacia la mediación?
Mucha, más que nunca. La Directiva 2008 de la UE la ha fomentado mucho. Ahora estamos en pleno análisis del avance. En España, por el contrario, va muy lenta.
¿Es aplicable a todas las jurisdicciones?
A todas, aunque el panorama normativo está más estructurado en civil y en mercantil. Sin embargo, nuestras propias estadísticas –que proceden del Consejo General del Poder Judicial- nos están diciendo que están dando un resultado muy bueno en penal. Algo sorprendente.
Suponemos que en lo que antes se denominaban faltas…
La mediación es un mecanismo que se adapta un poco a cada tipología del conflicto. La mediación penal no es la misma que la mediación en familia, en civil o en mercantil.
Pero el concepto, grosso modo, es que al final las partes se sienten y hablen de su problema en un ámbito determinado de confidencialidad, para que cada uno comprenda el punto de vista del otro. En penal se están produciendo unas experiencias preciosas.
¿En qué tipos de casos?
Pues mira el ejemplo buenísimo que seguro que habéis seguido y, que además, es maravilloso y es un poco la idea de la Justicia restaurativa. No está judicializado sino en la  fase de ejecución de la pena, que es el tema de Nanclares.
Pero este Gobierno lo había frenado…
Lo ha frenado, ya no existe.
Con el Gobierno de Zapatero la mediación penal iba a toda velocidad.
Efectivamente. Eso está frenado totalmente, pero ha quedado sembrada la idea. Cuando a la gente en penal les dices que la mediación no significa pactar, porque hay mediaciones en las que no hay acuerdo, pero les cuentas los resultados que se obtienen, las cosas comienzan a cambiar.
Tenemos como ejemplo las experiencias de la prisión de Nanclares, en las que terroristas y víctimas hablan de lo sucedido. ¿Qué acuerdo hay ahí? Ninguno. Pero hay restauración. Hay restauración de dolor, de posicionamiento, de satisfacer cosas que jamás vas a ver en un proceso judicial. Esa es la filosofía.
¿Está de acuerdo con la frase de que mediar es comenzar a ceder por ambas partes?
Yo creo que va más allá de todo esto. Insisto en ello porque es muy importante. Lo veo en los conflictos laborales.
En Costa Rica lo están haciendo con delitos menores. Con los llamados “círculos de paz”, en los que intervienen las partes, el agresor y el agredido, sus representantes legales, personas de la comunidad, bajo la dirección de uno o dos mediadores. Luego, el juez, en una entrevista posterior, sanciona el acuerdo.
Sí. Hay diferentes técnicas. Es justicia restaurativa. El agresor resarce a la víctima, le pide perdón, y cumple con el castigo acordado, que normalmente no es la cárcel.
Y todo se hace en la intimidad de una reunión privada. Quizá por eso los medios de comunicación no muestran demasiado apoyo hacia la mediación. Hay mucha resistencia.
Hay muchos territorios que, en ese sentido, son los que ofrecen resistencia.
Se ofrece resistencia por desconocimiento. Es lo de siempre. Lo que no conocemos no lo queremos. Y luego, da miedo. Ese temor se da también en los jueces, pero sobre todo en los abogados, porque si los abogados no creen en la mediación…
Los abogados piensan que con la mediación van a tener menos ingresos que con la justicia tradicional.
Eso es una falacia. La pérdida del negocio, que es su gran temor, es una falacia. Si yo tengo un cliente, con el que, tal vez, voy a llevar hasta el Tribunal Supremo, quizá gane mucho dinero. Pero no sé si el cliente me va a durar mucho más.
En cambio, si yo a un cliente le gestiono su conflicto y se lo solvento, y sale satisfecho…, de acuerdo que solo me ha durado dos días, pero también solo me ha durado dos días. Y no he estado tres años trabajando con él. Quiero decir, que las cosas hay que medirlas de otra manera.
En la mediación el factor humano es fundamental. No todo el mundo sirve para mediar, ni jueces, ni abogados, ni…
Ya, pero aquí también hay un error. Los jueces nunca van  a mediar.
En 2012 el magistrado Casiano Rojas, titular, entonces, del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 1 de Badajoz recibió uno de los premios Calidad de la Justicia del CGPJ a una justicia más eficaz por introducir la mediación en esa jurisdicción. Rojas transaba entre ciudadanos y Administración local…
Transar no es mediar. Eso es conciliación. Cuando hablamos de mediación jamás el mediador tiene que tener una posición de poder de ningún tipo. Precisamente porque la mediación se desarrolla en un ámbito de confidencialidad total donde las partes van a hablar de su problema tal cual es.
Como juez no puedo ser mediador. Ese es un debate también que ya está muy superado en toda Europa. A veces se dice que hay jueces en algunos países que hacen de mediadores. Están formados como mediadores y actúan como mediadores, no como jueces. Aunque sea dentro del órgano.
Pero sí que tienen dualidad de papeles.
Pero no en el proceso. Para llegar a eso estamos todavía muy lejos no. Quiero decir, que ni siquiera creo que sea deseable.
Primero eso. Segundo, les pasa un poco lo mismo a los abogados. Ahora, está la moda de la mediación. Todo el mundo está con la mediación para aquí y para allá. Yo soy mediador, dicen muchos. A ver, como juez tienes que saber que es la mediación sin que para eso te conviertas en mediador. Son dos cosas distintas.
Luego, estamos hablando de mediación judicializada, es decir, intra-judicial,  pues tenemos la tercera pata. Y es que las Administraciones Públicas no invierten en esto.
Tenemos el problema de siempre.
Invertir en mediación supone un ahorro brutal para la Administración de Justicia. Se lo hemos dicho por activa y por pasiva al Ministerio. Lo hemos repetido en todas partes.
Está cuantificado cuánto cuesta cada procedimiento al Estado y no a las partes. Pues si el mismo procedimiento se resuelve en mediación, le va a costar una decima parte, algo ínfimo cuando en medios materiales no tiene que poner prácticamente nada.
El otro día su compañero Pascual Ortuño, vicepresidente de GEMME Europa, identificaba algunos de los obstáculos que había para que la mediación funcionara en España, y una de las cosas es el sistema de módulos, el baremo interno que se aplica para valorar el trabajo de los jueces.
Bueno, sí. Sobre todo porque estamos hablando de órganos que están súper saturados en su gran mayoría. Entiendo que meter ‘inventos’ en un área en el que no tienes ni espacio temporal, ni espacio vital, ni espacio emocional es difícil que funcionen.
En general la carrera está muy quemada, sobre todo, en las trincheras. Eso puede ser una reacción. Lo de los módulos también puede serlo porque ya sabes qué les va parte del salario.
Es un esquema que nunca se ha solventado. Se lanzo esa historia hace montones de años y no ha habido Consejo que le pusiera el cascabel al gato ni Ministerio tampoco. Pero no creo que sea el mayor problema.
En estos momentos, a los jueces les faltaría tener una estructura en la que pudieran confiar.
Porque si yo, juez de primera instancia, creo en la mediación y decido derivar a mediación, ¿adónde lo derivo?
El Consejo acaba de firmar, creo que en abril, varios convenios con las Comunidades Autónomas. Todas vienen corriendo a hacerse la foto y a firmar el Convenio, pero después no hacen nada.
‘Hacer algo’ es imprimir folletos explicativos.
Para que la mediación tenga éxito lo único que se necesita, en cada palacio de justicia, es una habitación más pequeña que este despacho.
Luego, estructurar como acceden a los casos los mediadores que son externos y ajenos. Cómo controlamos los  niveles estadísticos antes y previos.
Y ahí estamos. Con el Consejo, que sí hace protocolos.
Pero eso ya lo hacía el anterior Consejo también, y el anterior también.
Pero se ha ido avanzando mucho.
Ya pero no es una cosa nueva. El problema que tiene la mediación es que, para que tenga éxito, tiene que estar incluida dentro de la ley, como una solución. Como se hizo en Washington D.C. ¿Está de acuerdo?
Sí, pero aquí está la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Familiar.
El modelo de Washington D.C dice que cuando un justiciable llega a los Juzgados con su caso, éste es estudiado y después se le dice, ‘esto se resuelve a través de la mediación’ y va a mediación. Si esto se encaja de esa manera en España el sistema funcionaría como un tiro.
Sí, sin duda.
¿Cuánto tiempo falta para llegar a eso?
No creo que falte mucho. A mí lo que me preocupa no es tanto eso, porque viene incorporado en la nueva Ley de Estatuto de la Víctima.
A mí lo que me preocupa es que en este país, que hacemos todo igual, pasamos del calvo a dos pelucas. Con lo cual me da miedo que haya muchas leyes. No creo que el problema esté en que nos pongan más leyes para que haya más mediación.
O sea, más medios.
Ahí sí. Eso es otra cosa.
Porque usted no cree que el Boletín Oficial del Estado tenga efectos mágicos, ¿verdad? Los políticos sí lo creen, ya lo sabe.
[Se ríe]. No, no creo en los efectos mágicos del BOE. Porque ahora está de moda hablar de mediación y llamamos mediación a cualquier cosa. Siempre hacemos lo mismo, matamos el invento por el uso y abuso, de alguna manera.
Por lo tanto, miedo me da cuando quieren meter cosas en la mediación.
En la Ley Procesal Laboral no hay ningún trámite, cosa que sí hay en la Ley de Enjuiciamiento Civil.
En un juzgado de los Social de Barcelona hemos puesto en marcha una experiencia que está siendo súper bonita. No necesitamos para nada la ley para decirles a las partes que se les ofrece este servicio y si lo quieren utilizar, ellas mismas acuerdan la suspensión libre del procedimiento.
No se necesitan más leyes pero sí que se necesita tener ese medio.
Porque si los jueces tienen el medio, en la puerta de al lado, lo usaran.
Si no, no, porque no estamos para estar buscando por ahí el sistema.
Esto ha nacido porque han sido jueces muy proactivos. Pero ha llegado un momento que tanto voluntariado no puede ser no. Yo creo que el punto está en los medios. Que ya digo que, a día de hoy, son ridículos.
¿Se necesita mucho dinero para implantar la mediación?
Muy poco. Además tenemos otra historia, que estos son medios transferidos. Es el Estado de las Autonomías, y se lo dice una catalana.
Es que no hay que decirlo una vez, hay que decirlo 13 veces. Porque son 12 Autonomías con competencias transferidas en Justicia y 5 en las que no lo son y que administra el Ministerio de Justicia.
Por lo tanto, depende de cada sitio.
En Cataluña por ejemplo para montar el sitio este que montamos, que entró en funcionamiento, ahora hace un año. Cinco juzgados de lo Social, van primero, convencen a los jueces, van cinco voluntarios, ya los tenemos. Cinco secretarios. Ahora, letrados de la Administración de Justicia, esa es otra historia. Es como un matrimonio que hay que convencer a la doble pareja.
Después, el personal, porque nosotros somos así, cuando le dices que cuando llegue el asunto en este caso usted lo que hará es esta providencia, te responden, Huy, ¿y esta providencia por qué. Y entonces te salen los sindicatos.
Dicho todo lo cual. Hecho toda esta parte tan complicada, la Generalitat que nos deja una habitación con una mesa y tres sillas. ¡Huy, pero si es el cuarto de las escobas!
Pero ya funciona, y muy bien. Hay experiencias preciosas. Pero ahora estamos rezando para que deje de ser una cosa montada con pinzas y que no se institucionalice. Que no sea un simple experimento que se eche a perder porque llegue uno que diga que esa habitación no, porque se necesita un cuarto para el café.
Los miembros de GEMME España deben ser vistos por sus compañeros como bichos raros.
Sí, un poco, sí, pero los jueces, en general, somos vistos como poco menos que bichos raros.
¿Qué se necesitaría ahora mismo para que la mediación tal como la atendéis desde GEMME echara raíces rápidas en este país?
Estructurar unidades de mediación en el seno de los órganos judiciales.
Es decir, crear la salita de la que hablaba.
Sí, parece que estoy hablando de un gran departamento. No. De hecho, ni siquiera estoy hablando de personas porque no necesito a nadie. El juez ya lo tengo, el secretario ya lo tengo  y el personal lo tengo.
Con lo cual, lo único que necesito es vincular eso con el aporte de mediadores, que eso es un problema importante de quien tal y estos señores no pueden ser gratis porque son profesionales. Y decimos que la mediación ha de ser la profesionalización al máximo.
Por tanto, yo tengo que vincular los mecanismos de control de calidad vía títulos universitarios bien hechos, no el registro del Ministerio de Justicia en donde hay 10.000 mediadores porque estoy igual que antes. No puedo derivar al registro porque estoy igual de antes.
Luego, un control, que eso en otros países como Holanda lo tienen muy bien hecho ya, que ser mediador acreditado ante un tribunal tiene un plus. Y por tanto, eso es una obligación y un deber. Es decir, hay que estructurar eso, trabajar eso.
Eso tampoco es tan difícil de sentarse a trabajarlo.
Y con eso la cultura de la mediación echaría raíces rápidamente es España.
Sí. Porque sí eso funciona desde los tribunales, y en eso estamos de acuerdo todos los países en estas reuniones que vemos, si la mediación intra-judicial arranca por derivación va hacia abajo. Los abogados ya no trabajaran el caso de la misma manera.
Los abogados están todos educados para litigar. Pero si yo me tengo que preparar el asunto pensando que cuando llegue al juzgado el juez me va a decir  vayan ustedes a mediación, la parte me va a decir oiga usted que me ha dicho que resulta que ahora puedo solucionar esto de otra manera.
Encascado hacia abajo va a funcionar. Es más, lo está demandando la gente.
Confilegal.com. España, 19/10/15

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Mediación Monterrey. Por una regia y pacífica solución. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda. Mediación Monterrey desde 2008.

Métodos Alternos de Solución de Conflictos de José Benito Pérez Sauceda

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Métodos Alternos de Solución de Conflictos: Justicia Alternativa y Restaurativa para una Cultura de Paz por José Benito Pérez Sauceda